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miércoles, 16 de octubre de 2013

Las vicisitudes del transporte


Entre las muchas cosas que al Dios se le olvidaron cuando hizo el mundo, una de las más importantes y con mayor impacto en mi vida diaria y la vida de varios de mis compatriotas, fue pensar en un medio de transporte rápido y fácil para los humanos, que no implicara caminar sobre dos patas cagonas de un lado a otro.

Caminar sobre dos patas cagonas toma mucho tiempo, especialmente cuando andas con tacos largos y por el centro, pero incluso sobre zapatillas mega-ultra-dinámicas-ergonómicas, la weá no sirve para llegar lejos ni para llegar rápido. Como el hoyo. Si a esto le sumas descoordinación y las vejigas de mis tías, obviamente, caminar no es una opción, salvo que quieras llegar a tu destino acompañado de un grupo de señoras completamente pasadas a meado y cagadas de la risa, a quienes seguro tuviste que recoger del suelo más de 5 veces y esconderte mientras se meaban, por lo menos, en dos oportunidades. Este tipo de defecto de fábrica -culpa del Dios- nos ha privado, como familia, de numerosas actividades placenteras, como por ejemplo, para el cumpleaños de mi abuela.


Imagen REAL.






Mis tías son muy regias y chópetis (ver imagen), y saben hablar por whatsapp porque también soy muy jóvenes, y obviamente, les parece que enviar 130 mensajes cada 1 hora es una conducta totalmente aceptable para el uso del Whatsapp. Este, precisamente, fue el método elegido para organizar el cumpleaños de mi abuela, y las sugerencias fueron más o menos así:

1. Vamos a un restaurant.

.... no, nos vamos a mear.

2. Hagamos un pic nic
.... no, nos vamos a mear subiendo el cerro.

3. ARRENDEMOS UN LOCAL. Así, si nos meamos, nadie se va a dar cuenta. DICHO Y HECHO.

Dejando el tema del meado y volviendo al del transporte, al Dios como que se le olvidó esta cuestión, ni cagando pensó algo así como: Mmmm, estos humanoides que he creado, ¿cómo se transportarán de un lado al otro de la Tierra, que yo también he creado? ¿Y los que se mean, cómo podrán caminar correctamente de un lado a otro? NO. El Dios es más limitado que esto. Hizo a dos humanoides, les puso nombres poco onderos de dos sílabas (A-dán-E-va) y encontró que lo había hecho la raja.

Mi mamá diría que el Dios es mal hecho, así como cuando poníamos mal la mesa y nos decíamos que éramos mal hechas, y era lo más horrible que nos podían decir en la vida, porque señoras y señores, mi madre querida no dice ni poto. NI POTO. Yo, sin embargo, considero que el Dios se mandó la mansa ni qué tremenda cagada con esto del transporte, porque aunque hemos tratado con todo de superar esta dificultad a lo largo de SIGLOS de tecnología, la weá sigue siendo bien como las weas, en circunstancias de que, no sé, POR EJEMPLO, al Dios se le podría haber ocurrido darnos el don de la teletransportación, se me ocurre así no más a la rápida, pensando así mientras escribo, y entonces, Dios

¿cómo, CÓMO, esta weá no se te ocurrió a ti? ¿No se supone que eres más mejor-bakán que nosotros? ¿Ah?

Para variar, nosotros, sin mega poderes hemos hecho un esfuerzo mucho más considerable que el del Dios, y hemos creado varios medios de transporte, siendo los más destacados:

1. El Auto. Sí, ya sé. Bakán andar en auto. Excepto cuando la gente se queda dormida mientras maneja y/o se mata una familia completa, lo que CLARAMENTE no pasaría si pudiéramos teletransportarnos, gracias Dios. Y, además, para mí no es nada bakán andar en auto e inmediatamente posadas mis patitas sobre el acelerador, siento un pánico indeleble que se apodera de mi corazoncito frágil, porque weón, MANEJAR EN SANTIAGO NO SÓLO ES UNA EXPERIENCIA ATERRORIZANTE, sino que además, NUNCA SÉ A DÓNDE ESTOY YENDO, gracias a que, aparentemente, llegué tarde a la repartición del talento de inteligencia espacial -o como sea que se llame la habilidad de saber hacia dónde está el Norte y el Sur, y aprender a conectar puntos en Santiago-. MANEJAR ES MUY DIFÍCIL.


Cada vez que me subo al auto rumbo a un lugar al que nunca he ido, me pican las manos, estoy segura de que me voy a matar, traspiro helado y creo que los autos de los carriles de al lado se van a correr al mío y voy a morir aplastada. HORROR. Demás está decir, que si no fuera por Google Maps, no llegaría a ninguna parte.

Recreación.




2. El metro. Ah, el metro santiaguino. Nada más refrescante en una tarde de verano que subirse a un vagón REPLETO de gente, pasada a ala, donde pasan cosas como que te roban las llaves del auto -pero no el auto- y te manosean el poto, y te tiran el aliento, y te aplastan contra la ventana y OLOR A ALA EN TODAS PARTES, y esto último sí que es culpa del Dios. (Lo otro también). Como a mi hermana, el otro día.

Mi hermana del medio es muy muy muy linda, tipo ojos verdes gigantes, cara de ardillita, pelo rubio-textura-largo-peinado-color- perfecto, del tipo "quiero ese pelo AHORA, y lo pineo en Pinterest-perfecto" perfecto-linda. Así de perfecta es ella. Y además, camina a un paso lentísimo, como flotando, como modelando por la vida, PERFECTA, con brazos perfectos, piernas largas y perfectas, guata plana perfecta, muéranse de la envidia perfecta. Así es mi hermana, porque el Dios es muy conchudo y la belleza tampoco la repartió proporcionalmente, sino que pareciera que a algunos los hizo con mucho amor y a otros, los hizo con lápiz mina PSU un sábado en la noche, borracho. Entonces, como mi hermana menor-del-medio es tan linda, en el metro siempre quieren aplastarla contra las ventanas y tirarle el olor a ala. Pobre. Pero en todo caso,

¿A QUIÉN NO LE HA PASADO ESTO EN EL METRO? Claro, a los que HUELEN a ala, y si me están leyendo, yo sé, el Dios las cagó y los hizo hediondos, pero nosotros, humanos, hemos inventado el desodorante, ÚSENLO con fruición, por el bienestar de los otros humanos-no-hediondos-pero que tampoco podemos teletransportarnos. Por fi, en buena.

Y dejen a mi hermana perfecta tranquila, el Dios la hizo así, no es culpa de ella, sino del Dios. Y yo no soy tan fea, pero ni cagando como ella, y eso se notaba mucho-muchísimo cuando éramos chicas, cuando ella parecía una muñeca de porcelana-barbie y yo, en cambio era así como BLEH.



Mi hermana-linda y Bleh-yo. 4 y 6 años.



Entonces la gente paraba a mi santa madre en la calle, para hacerle gracias a la hermana-linda-perfecta y yo, al lado, todo el rato BLEH. Muy triste. Y después, tuvimos una nana-monja-muy fea, que escribía cuentos y estaba enamorada de mi papá, y que NO ME PESCABA NI EN BAJADA porque SÓLO pescaba a mi hermana-linda-ojos gigantes, y yo estaba al lado, estándard-ojos chicos-cafés-BLEH. Y la muy maraca -no mi hermana, la nana-monja- ESCRIBIÓ UN CUENTO  de cuando mi perra tuvo cachorros, Y EN EL CUENTO SÓLO APARECÍA MI HERMANA-LINDA Y YO NO, LA MUY MARACA TRAUMA NIÑOS.


3. La bicicleta. Apruebo este medio de transporte. La lleva, es styler, no contamina, la raja. Excepto cuando las micros te aplastan, te caes sobre una barrera que no viste y te queda un moretón del porte de un pomelo en el poto (jamás me ha pasado esto a mí, soy muy hábil y coordinada), hay que ponerse un casco en la cabezota y pareces aweonada (yo no, me veo la raja), etc. Y a esto, sumemos a los ciclistas ASESINOS que pasan rajados por LAS VEREDAS y me miran con cara de HOYO cuando yo, PEATONA, voy paseando a mis bichitos COMO SI LA VEREDA NO FUERA PARA GENTE CON PERROS SINO SÓLO PARA LOS CICLISTAS-LOS VOY A MATAR-AHORA.




Ciclista furioso con casco de aweonado y bicicleta styler..




Indudablemente, hemos tratado más que la cresta de encontrar medios de transporte decentes, pero, weón, ¿qué onda el Dios? ¿En qué estaba pensando cuando nos hizo? ¿Uds. se dan cuenta de que PODRÍAMOS TE-LE-TRANS-POR-TAR-NOS? Onda, voy a ir almorzar a París,  voy y vuelvo. LA RAJA. Sería como vivir en todas partes, no necesitaríamos visas ni pasaportes, olvídense de las fronteras -John Lennon, y de los países, y de los problemas de migración. LA ZORRA.

Pero claro, se nos olvida que el Dios es ULTRA xenófobo y le gustan solo algunos humanos y a otros se los echa porque no son de su pueblo elegido, como los egipcios WHAT THE FUCK y a una mujer que convierte en sal por copuchenta, y a todos los fiesteros que vivían en Sodoma y Gomorra. MUY MALA ONDA. De modo que, obviamente, el Dios está feliz con esto de las fronteras, cosa de que cuando quiera terminar el mundo y destruirlo, va a cachar perfecto dónde están los no-pueblo-elegido-los voy a convertir en sal-risa diabólica.

MUY MAL, DIOS. MUY MAL.

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