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viernes, 28 de marzo de 2014

Catálogo de una loca en serie: Era juventud, hermosa juventud o La Época de Oro: CUEVANA

II. Era juventud, hermosa juventud o La Época de Oro: CUEVANA

Conchamimadre, Cuevana.

Cuevana, hermosa Cuevana, si fuera un poeta, te escribiría una oda. Tantas horas de series que me regalaste, pero por la puta que me quería morir cuando el siguiente capítulo no tenía "fuentes disponibles", horrible mensaje que todos los cuevana adictos sufrimos alguna vez, y que nos obligaba a buscar otra página para ver la puta serie y que funcionaba-se veía como el hoyo-pixelada.

 NO HAY NADA COMO CUEVANA y siempre supe que duraría poquito. Muy poquito. Porque mi optimismo galopante siempre me ha dicho: lo bueno no dura nada, o, como diría mi tía Jacque, esta vida es un valle de lágrimas.

Vamos, entonces, con la lista de series de esta hermosa época:

1. The Sopranos. LA MEJOR SERIE de la historia de la humanidad, sobre la mafia italiana en Nueva Jersey. Más encima, Tony Soprano es IGUAL, conchamimadre, IGUAL a mi papá. Magistrales actuaciones, la consagración del más grande de los grandes, James Gandolfini y un final histórico que te deja rallando la papa por varios días.



Diagnóstico: ANDA A VER LA PUTA SERIE Y DESPUÉS SIGUE LEYENDO.

2. Lost. aunque me odien, esta serie empezó muy chópeti, se mantuvo chópeti durante la segunda temporada y luego todo se fue al carajo, especialmente cuando los guionistas escribieron el manual de cómo hacer el final MÁS DECEPCIONANTE Y COMO EL HORTO de la historia. Sin grandes actores, había harto mino gusto de señora para sapear.



Diagnóstico: Vea temporadas 1 y 2. Quédese con la duda sobre el resto. A veces, la ignorancia es mejor.

3. Prison Break: hermano con TOC hace que lo dejen precioso para salvar a su hermano de la pena de muerte que también, obvio, está precioso (preso, para el gentil sin dominio del coa). Gran primera temporada, conchamimadre que onda las actuaciones del mafioso italiano y el pedófilo. Épico, si no fuera porque los protagonistas son bien ahí no más -siempre tenemos la misma cara de profunditos.


Diagnóstico: engullir  la primera temporada de una sentada. Quedarse ahí, con la ilusión de tiempos mejores.


4. Dexter. Maestra: Michael C. Hall, o sea, Dexter, es un maestro de la actuación y lo acompaña Emily Rose, perdón, Jennifer no-sabemos-cómo-te-llamas-siempre serás Emily Rose- como su hermana. Dexter, asesino en serie-adorable psicópata que solamente mata a "los malos", es tan rarito pero simpático que te hace querer que él gane siempre, mate a todo el mundo y nadie lo pille.



Diagnóstico: MATAR A TODO EL MUNDO.

5. Big Love. HORRENDA de mala, pero estaba estudiando para el examen de grado cuando la vi, así que no hay culpa. Mormón loquillo que tiene TRES esposas a falta de una, me atrajo, principalmente, por la fascinación que me produciría compartir a Marido, ser la esposa jefe y mandarlo a la casa de mis esclavas, perdón, compañeras esposas, cuando anda idiota.


Diagnóstico: la monogamia está sobrevalorada.

Ah. Y no. NO hay tríos.

6. Six Feet Under. Segunda mejor serie de la historia de la humanidad con el MEJOR final de una serie que he visto en mi vida, mejor aún que The Sopranos (el final, no la serie) aunque sobre esto Marido y yo tenemos una permanente discusión, que jamás terminará. Mención aparte para los actores.


Diagnóstico: mucho llanto. HERMOSO.


7. Moonlight. Weá que nadie más que yo vio y que fue, obviamente, cancelada después de una temporada. Un vampiro/investigador privado/ enamorado de humana-periodista que conoció cuando la salvó y ella tenía 6 años (alguien dijo pedofilia?) resuelve casos y se retuerce en su miseria porque el amor entre humano-vampiro es PELIGLOSO.



Diagnóstico:  Esta fue la serie en que descubrí mi verdadera vocación: ser vampiro 



8. True Blood. Otra de vampiros, esta vez, eso sí, de vampiros buenos para el sexo, pasearse en pelota y matar a medio mundo. A eso hay que sumarle la demencia en espiral que trae cada temporada, incorporando hombres lobos, hadas y cuánta weá se le puede ocurrir a un ser humano, dejándole al espectador la relevante pregunta: qué mierda me perdí.


Diagnóstico: mucho mino en pelota.

9. Veronica Mars. Le amo cual fanática loca y anteojuda y quiero ser como Veronica, adolescente nerd-pre hipster, que en su tiempo libre se dedica a ser investigadora privada y resolver misterios que de veritas que son misterios y ni tienes ideas qué va a pasar. Súmele: romance ÉPICO.


Diagnóstico: por lo menos vean la película que sale ahora, financiada COMPLETAMENTE por fans. VÉANLA.

10. NipTuck. Genialidad delirante sobre cirujanos plásticos en LA con estética totalmente nuevo milenio-2000. Después de la segunda temporada, los escritores enloquecieron. Punto adicional para el actor que, en verdad, seguro que es Michael Jackson.

MICHAEL JACKSON!


Diagnóstico: hacerse cirugía plástica es mucho más asqueroso de lo que pensaba.

11. Dr. House. SON TODOS LOS CAPÍTULOS IGUALES, pero Hugh Laurie (Dr. House, para los no creyentes) es CUÁTICO, y cuando digo CUÁTICO es que de veritas que he visto pocos mejores actores. Trama: fulano con enfermedad misteriosa llega donde House -cojogenio adicto al Vicodin-, lo que da paso a un agravamiento progresivo que le lleva gómitos de sangre, tos con sangre o sangre saliendo de un orificio que no corresponde, convulsiones, y, finalmente, a House descubriendo la enfermedad cual iluminado por el Dios.



Diagnóstico: YO SOY HOUSE.



12. Glee. Es como un musical pero no, estudiantes menores de edad cantan-bailan canciones mega conocidas mientras viven sus vidas dramáticamente adolescentes, salvo por la porquería de temporada en que inventan sus propias canciones y todos nos quisimos suicidar.


Diagnóstico: Lea Michelle, te amo.

13. New Girl. Zooey Deschanel, el ser humano más perfecto de este planeta, tiene ya su propia serie donde podemos contemplarla y amarla día a día, porque es perfecta, linda, simpática, medio loca y muy, pero muy aweoná en un MUY buen sentido.




Diagnóstico: Zooey, ¿quieres ser mi mejor amiga para siempre?


14. Drop Dead Diva. Una loca superficial-mina y una abogadamateagordita se mueren al mismo tiempo y algo pasa -no me acuerdo qué- que la loca superficial se queda en el cuerpo de la abogada y está como WHAAAAAAAAAAT, soy gorda y abogada ahora.



Diagnóstico: yo también soy abogada.

15. Eli Stone. Otra de abogados, esta vez con un protagonista que tiene un ¿tumor? en el cerebro que le produce alucinaciones musicales con canciones de George Michael, que en verdad son predicciones del futuro o algo así.



Diagnóstico: me encanta George Michael y que la gente baile sin ninguna razón. En serio.

16. CSI. Mención especial para esta "franquicia" de series-todos los capítulos son iguales. CSIMiami, Las Vegas, no sé donde, blah blah, es sobre los técnicos en criminalística, esos que acá se cagó una universidad, haciéndoles creer que serían como los de CSI si estudiaban no sé qué carrera inventada y después quedó la mierda, porque, SORPRESA, los técnicos en criminalística ni cagando son tan chópetis como los de CSI, MENOS tienen todas esas máquinas mágicas que les resuelven todos los casos y la carrera no sirve de nada, para algo está el LACRIM (laboratorio central de criminalística de la Policía de Investigaciones de Chile. De nada).



Diagnóstico: Si quiere ser técnico en criminalística en Chile, métase a la PDI.

Continuará...


jueves, 27 de marzo de 2014

Catálogo de una loca en serie: Era Pre Cuevana



* Este post es un poco distinto. Menos dibujos. Es por mientras, por mientras que llegan los repuestos de mi lápiz y yo me estoy muriendo.  Cuando lleguen los lápices, agregaré más dibujitos.

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Amo las series.

LAS AMO.

Desde mi más tierna adolescencia, he desperdiciado invertido CIENTOS de horas en ver series. He visto, estoy viendo o tengo planes de ver una lista infinita de series. Me las sé todas. Las he visto TODAS y si no las he visto, es porque vi un capítulo y las odié.

Soy la Wikipedia de las series. MEJOR que la Wikipedia de las series. Soy como la Encarta, actualizada año a año por gente que de verdad sabe, no por internautas sicóticos que inventan acontecimientos y ponen pies de página que llevan a BuzzFeed como fuente de información.

Como NO puedo dibujar porque no tengo lápiz, este post será como uno de esos libros de la Taschen, titulado algo así como "100 series que no puedes dejar de ver en tu vida si no quieres morir sin que ésta haya valido la pena"; de esos libros que nadie lee ni pesca, pero que se ven más que chópetis en las mesas de vidrio, salvo porque éste sí que tienen que leerlo y no solamente dejarlo en una mesa.



Ordenaré-clasificaré las series por el momento de mi vida en que las vi, estructura que no cumple ningún fin específico ni ayuda a la comprensión del post, más que confirmar a cabalidad que los abogados tenemos una necesidad compulsiva de clasificar-distinguir-organizar wevaditas (salvo por el clóset).

Avisaré si hay spoilers, para no ser como mi mamá, que me ha contado el final DE TODAS las series que he visto, porque es totalmente INCAPAZ de guardar un secreto, situación que tendrá mención especial en un próximo post, en que habrá muchos dibujos.

EEEEEEEEEENTOOOOOOOONCES: empecemos.

I. Era Adolescencia o Pre-Cuevana (no sé cómo mierda sobrevivimos esta era)

En esta era había que saberse el horario de las series. Sí. Había que saber cuándo y en qué canal las daban, sentarse frente al televisor a esa hora y mamarse todos y cada uno de los comerciales. Ver series en esta época era una prueba de amor verdadero. Yo, obvio, vi miles:

1. Dawson's Creek, o "quédate con PACEY, maracaaaaaa". Horrenda serie en que los adolescentes parecen viejos de 30 años y hablan de las profundidades de la vida que ni yo, con mis casi 30 primaveras que no se me notan para nada, he alcanzado. Muy fome y llena de diálogos mamones, la ÚNICA razón por la que la vimos fue para saber con quién chucha se quedaba Joey: ¿Pacey o Dawson? Notables primeras actuaciones de Joshua Jackson (ahora el mino de Fringe), Michelle Williams y Katie Holms.


Diagnóstico: nos gusta Pacey.

2. Popular. Nadie vio esta serie. Nadie la conoce. No tengo idea quiénes actuaban ni tengo muy claro de qué se trataba. Pero me sentaba religiosamente a contemplarla todo los lunes, a las 20:00. Yo, mi hermana del medio-linda y tres cucarachas debemos constituir el 90% de su audiencia, razón por la que, me tinca, fue  cancelada después de dos tristes y cortas temporadas.

Diagnóstico: no tengo idea por qué chucha, pero seguro la vería de nuevo (y encontré una foto)

FULL NOVENTERA.


3. Friends, how are you doooin. Obvio que vi Friends. OBVIO. ¿Quién no ha visto Friends? Nadie. Salvo que seas Amish y estés posando para la fotografía de la caja de Avena Quáker, esta es de esas series de culto que HAY  que ver. Seis amiguitos que viven en Nueva York, se juntan a tomar café, aparentemente trabajan poquísimo y, además, no tienen problemas económicos. La vida es hermosa.


Diagnóstico: Si no la has visto, partiste a verla. Hay cientos de referencias pop que te estás perdiendo. Tengo una sola palabra para ti: UNAGUI.



4. Will and Grace: para la loca activista pro gay, como yo, reírse con Will, un homosexual-abogado y su mejor amiga Grace, una altamente neurótica diseñadora de interiores, sumado al otro amigo gay de Will, Jack y a la loca que trabaja con Grace, Karen, conchamimadre que disfruté esta serie. Más encima, mostró el PRIMER beso entre dos homosexuales en televisión abierta, lo que me parece un momento histórico para valorar (esto puede ser invento de mi mente febril).


Diagnóstico: más les vale que la vean. Es la raja.


5. Ellen: porque quién puede no amar a Ellen DeGeneres, antes de que hiciera "El Show de Ellen" o ese histórico momento en que corajudamente salió del closet en VIVO y en DIRECTO en su propia serie de televisión. Mujer, divertida, lesbiana, ondera, casada con la magistralmente bella Portia De Rossi, Ellen, te amo y quiero ser como tú.



Diagnóstico: ¿tengo que decirlo?

6. That 70's Show: parecía buena y la daban después de Friends, en un momento en que mis hormonas adolescentes hacían sumamente atractivo estar echada en el sillón el 90% del día. Cuatro hombres y dos mujeres, entre ellos Ashton Kutcher y Mila Kunis, viven en los 70 y se drogan, y nos reímos. Eso, básicamente.



Diagnóstico: eh, no. Ni cagando era tan buena. Eso sí, Mila Kunis tenía 14 años cuando la contrataron para el papel. Cuando le preguntaron si tenía 18 (requisito para obtener el papel), dijo que "cumpliría 18". Sí. En cuatro años más. MAESTRA.

7. Charmed: tres brujas combaten el mal y tienen poderes mágicos,  la amaba en volada, pero con el paso de los años debo reconocer que la weá era bien, pero BIEN mala, independiente de que el creador haya sido el mismo que hizo BeverlyHills 90210, serie que estuvo al aire en años en que yo era muy joven y sin cable como para haberla visto. Eso sí, salía el minoco de Julian MacMahon, antes de ponerse medio pelado y gordito.
MI DIOS.

Diagnóstico:  La vería de nuevo y soñaría con tener poderes, especialmente, para mover el control remoto con la mente, congelar a mis Bichos cuando se están portando mal y comer chips de queso cheddar sin que traten de robármelos. HERMOSO.


8. Seinfeld: no es que tenga un deseo irracional de ser asesinada, pero debo reconocer acá que nunca me gustó Seinfeld. Sí, Elaine es más divertida que la mierda. Sí, la serie no se trata de nada y el capítulo ese del dispensador de dulces y ese en que se pierden en un estacionamiento son para mearse de la risa. Pero (ajustando el chaleco antibalas) ODIO a Jerry Seinfeld. El weón no solo actúa como la gran callampa cósmica sino que se empieza a reír de sus chistes ANTES de decirlos y yo soy muy seria y respetuosa del oficio actoral NADIE SE PUEDE REÍR DE SUS PROPIOS CHISTES.


Diagnóstico: vería algunos capítulos. Porque es Seinfeld, por eso.

9. Desperate Housewives. Gran primera temporada, cuatro locas dueñas de casa copuchentean y hasta hay un misterio-suicidio. Después, la serie es como una repetición constante de "dueñas de casa-misterio-asesinato-suicidio", lo que, a la cuarta temporada te dan ganas de gritar: A QUIÉN CHUCHA LE PASAN TODAS ESTAS COSAS, CUÁNTOS PSICÓPATAS PUEDEN IRSE A VIVIR AL MISMO BARRIO, DÓNDE VIVE ESTA GENTE.


Diagnóstico: la primera temporada es épica. El resto, pa' la casa.

10. Grey's Anatomy: partió tan bien, como todo romance pasajero. Media romanticona con harto hombre buenmozo, esta serie sobre doctores que trabajan mucho pero igual nunca tienen ojeras, se maquillan todas las mañanas y, no conformes con eso, se hacen peinados que ni en mis sueños podría hacerme a mí misma, partió bien. La amaba. Pero tal como Desperate Housewives, hay un punto en que ya no puedes seguir casi-matando y matando personajes sin que digamos QUÉ CHUCHA.


Diágnostico: cuánte gente puede morir en una  sola serie, CUÁNTAS TRAGEDIAS LE PUEDEN PASAR A UNA MISMA PERSONA. No tantas, señores guionistas. No tantas. 

Continuará... especialmente, porque no tengo lápiz y el mouse me da tendinitis.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Aviso de utilidad pública o las tragedias de la vida



Me he percatado de que no todos quienes leen este blog, me siguen en Twitter (MAL HECHO!).

Como no me siguen en Twitter, piensan que los he abandonado hasta el fin de los tiempos o que un meteorito me cayó en la cabezota mientras jugaba Flappy Bird.

ERROR. Ya no juego Flappy Bird, me cambié al pérfidamente adictivo "Smash Hit" y al no tan adictivo-pero todos los monstruos se parecen a Marido o a mi papá- "Monster".

Ah. Y no me cayó ningún meteorito ni los he abandonado.

Me ha pasado una gran tragedia: mientras hacía mi arte para el blog con mi lápiz mágico, la MIERDA SE ROMPIÓ. SÍ. Se le rompió la pieza más principal de las principales y ya NO PUEDO DIBUJAR. Como no soy taaaaaan negligente, encargué repuestos a GRINGOLANDA porque en este país donde resido NO HAY.

Estoy esperando que lleguen. Día a día y con sufrimiento mortal.

Pero ojo: ya tengo cuatro posts completamente listos, esperando la llegada del lápiz.

Sufrimiento infinito. 

martes, 18 de marzo de 2014

La miel de mi amada... whaaaaaaaaaat. Sí, eso. La MIEL DE MI AMADA.



Hubo una vez una gran luna de miel, que tenía un castillo, un hotel y también un amor. (el castillo, en verdad, no)

Ese amor fue Bogotá y, específicamente, el restaurante de Michele, un italiano loco que, no contento con ser el dueño del sucuchín, era, además, el único mozo, el chef y quien cobraba, todo al mismo tiempo y en medio de muchísimo caos, como todo buen italiano.

La primera vez que llegamos donde Michele, lo escuchamos gritar varias veces PORCA LOCA, PORCA LOCA, lo que significaba algo así como "está la mierda en este restaurante, hay mucha gente, váyanse todos a la chucha, los repruebo intensamente". Así, cuando Marido dijo que quería una coca cola con su pasta, Michele murmuró: "Porca loca" y le trajo un té frío, porque, como todo ser razonable sabe, los italianos NO toman coca cola con pasta -SACRILEGIO.



Al día siguiente, le prometimos a Michele que volveríamos porque nos caímos bien, no sé bien por qué, quizás porque la comida era IMPRESIONANTE y barata. Michele nos ordenó llegar a las 19 en punto, porque más tarde se le llena el restaurante y es muy caótico-porca loca. Nosotros, obviamente, le hicimos caso.

Era nuestra última noche en Bogotá.

Comimos, obvio. Y, no sé cómo, nos pusimos a conversar con un colombiano a quien llamaré Ángel, y que, por supuesto, era amigo de Michele. Todos queremos ser amigos de Michele, Michele es chópeti y todas las noches, al cierre de su restaurante, fabrica la pasta para el día siguiente con sus propias manitas, mientras los últimos comensales terminan su pasta-porca loca.

Ángel nos preguntó muchas cosas, y supo que estábamos en nuestra luna de miel. Michele, enterado recién de esto, gritó PORCA LOCA, que cómo no le habíamos avisado, nos hizo entrar de nuevo al restaurante, nos sentó en su mesa y abrió una botella de vino blanco para celebrarnos, porca loca. Grande, Michele.




Y nos dieron las 12, y la una y las dos y el avión salía a las 5.

Tipo dos y media, llegó una chilena, a quien llamaremos Maraca, y su parejo-nos conocimos en el hostal- colombiano de pelo canoso y largo, a quien llamaremos WeónLoco.

Es posible que las facciones de WeónLoco no hayan sido así. Es posible.


(Antes de esto, llegó OTRO chileno, que básicamente era un psicópata-religioso pidiendo plata porque su volada era andar "exorcizando" a los homosexuales de Colombia porque, obvio, están "poseídos", pero voy a omitir esta parte porque fue sólo terrible, no divertido)

Con Ángel y Michele lo estábamos pasando a toda raja, tomando vino y la weá. Maraca, sin embargo, decidió que era de lo más chópeti autoinvitarse a nuestra mesa porque era chilena, obvio, y todos sabemos la regla no escrita que consiste en que cuando te encuentras con un chileno en el extranjero hacemos como que somos amigos.

WEÓN. NO. POR FAVOR. PAREN DE HACER ESTO. (Salvo que lean mi blog y lo encuentren chópeti. Entonces, sí).

Maraca procedió a sentarse al lado de nosotros, apretujándonos, y WeónLoco se autoasignó la cabecera. WeónLoco empezó a discutir con Ángel y ya nos empezó a caer mal, porque a nosotros nos gustaba Ángel, porque era amigo de Michele, porcaloca. Pero a WeónLoco le gustaba mucho escucharse hablar, conchamimadre, y no había forma de callarlo, a pesar de que ni le ofrecimos vino, ni lo mirábamos a los ojos ni LE COMENTÁBAMOS SUS PUTAS HISTORIAS.



- ¿Quieren escuchar un cuento?- preguntó de pronto WeónLoco a nuestra mesa-porcaloca- Soy un excelente cuentacuentos-


Respuesta unánime: cri cri - cri cri. (gran momento para concentrarte intensamente en el fondo de tu copa)

Maraca, en cambio, probablemente con la expectativa de obtener sexo a cambio de esto, dijo: síiii, cuéntalo. MARACA.



Y empezó así EL CUENTO MÁS PERFECTAMENTE REPULSIVO QUE HE ESCUCHADO EN MI VIDA. Justo por esto mismito, se los voy a contar.

Resulta que WeónLoco se creía el medio cuenta cuentos, y corrió la vela del centro de la mesa para lograr un efecto "más dramático" sobre sus hermosas facciones MÁTENME.

"Este cuento se llama La Miel de mi Amada".

(La lógica más elemental indica que a partir de este título, todo irá cuesta abajo)

"En una tribu del Amazonas..."

Creo que este sería un buen momento para contarles que WeónLoco vivió un tiempo con las tribus del Amazonas. Sigamos.

"blah blah blah, mucha descripción a lo Señor de los Anillos, excepto por la carencia absoluta de talento y, ah sí, de Tolkien y ruidos-caras asquerosas cada vez que digo la palabra:



CACAO FFFFFFF

YUMBÉ ZZZZZZZZZZZ

Y ALGO MÁS, BRRRRRRR


El cuento era más o menos así: en la tribu, al Jefe se le había metido en la cabeza que su señora se lo cagaba con su sobrino preferido, así que le dijo a su sobrino preferido que cachara qué volada, con la idea de engañarlo.

La maraca de la señora se metió con el sobrino a pito de esto, quien, cito a WeónLoco TEXTUAL:

"le lamió las lágrimas que le corrían por los senos"

- insertar aquí gesto técnico asqueroso que involucra baba ajena-

"la montó como un cabrito salvaje"

-insertar aquí gesto técnico asqueroso 2 que involucra sonidos guturales que no queremos escuchar fuera de la cama-

"y tomó de su miel" ( o sea, sexo oral, gracias)

-insertar aquí gesto técnico asqueroso 3 que involucra baba ajena, lengua ajena Y sonidos guturales que no queremos escuchar fuera de la cama-



En esta parte del cuento, Ángel, Michele, Marido y yo estábamos prácticamente golpeándonos la cabeza contra la mesa, mientras Maraca contemplaba a WeónLoco con fascinación-calentura, seguramente porque NADIE más puede hacer gestos tan poéticos como los descritos recién ni conjurar imágenes tan PARA NADA REPULSIVAS en mi cabeza.

Prosiguió entonces el cuento:

"blah blah blah, el sobrino-traidor, salidito recién de andar tirando con la señora del jefe de la tribu, va donde este pobre weón-jefe y le dice algo. Acto seguido, y SIN ninguna justificación, el pendejo hace que el tío-Jefe de la tribu le huela la mano llena de miel de la amada y, NUEVAMENTE, Y PARA ESPANTO DE TODOS LOS OYENTES, WeónLoco inserta el siguiente gesto técnico:

y grita:

PORQUE ASÍ MUERE UN GUERRERO.


Y golpea la mesa, de acuerdo a los ojitos brillosos de Maraca, de manera sumamente viril.

Y todos nosotros (salvo Michele que, hábilmente, escapó en la parte descriptiva de la escena sexual más asquerosamente actuada de la vida) como

QUÉ CHUUUUUCHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA


Luego, WeónLoco cerró con una frase para el bronce de "la Miel de mi amada" no sé qué weá, pero ya no lo estábamos escuchando, sino concentrándonos en contener el vómito y resistir las ansias de suicidio.

Y este es el cuento "la Miel de mi Amada".

DE NADA.

PD: se rompió mi lápiz para dibujar. Encargué repuesto, pero se demoran las mierditas en llegar. Trataré de dibujar de otra forma. Trataré. 

martes, 11 de marzo de 2014

La oficina estatal


Trabajar para el Estado es una experiencia sadomasoquista al estilo 50 sombras de Grey, menos el millonario psicópata- presuntamente suelta calzones de mino y, más importante aún,  menos los millones del millonario psicópata- mino.

Yo trabajo para el Estado. Porque quise. Porque QUIERO.

Y de veritas que amo mi pega. Es mi pega soñada. La que siempre quise. Pero esto, obviamente, no me impide reírme de las weás que pasan en la Administración Pública, porque en la vida tenemos dos opciones: o reírnos de lo que nos pasa o pegarnos un tiro. Yo prefiero reírme... y, la verdad,  no sé usar armas de fuego.

No diré dónde trabajo ni haciendo qué, pero trabajo para el Estado, en una oficina como todas las del Estado, con paredes color moco rosado, piso alfombrado color azulconmanchasindeterminadas que se asemejan sospechosamente a toda clase de fluidos -o en su defecto, piso flotante hecho de mugre de sacapuntas- muebles hechos con semen de carpintero y aire acondicionado del año de la pichula, y que, por lo tanto, no funciona, excepto durante los meses de invierno, en que  sí funciona y nos congela. Además, huele horrible, lo que seguro está dado por la capacidad de los objetos del Estado de oler mal siempre y sin razón aparente.



No soy funcionaria pública.

No estoy a contrata.

Estoy a honorarios, como la gran mayoría de las personas que trabajan para el Estado, y tienen un contrato de una mísera página con 3 párrafos en Times New Roman que dice algo así como blah blah blah prestar asesoría, blah blah blah pago cuando rinda informe, FIN.

En estos contratos no sale si tienes vacaciones, ni cuántas. Tampoco te dicen si tienes que venir a la oficina, que, de acuerdo al contrato, queda en un lugar indeterminado e imaginario del mundo espacial, porque no, el contrato no te dice ni siquiera si TIENES oficina a la que ir. Al contrato también se le olvidó ponerte un horario y no dice ni palabra sobre licencias médicas, porque tu contrato cree que tú eres una especie de paloma libre que trabaja sin supervisión y sin jefe, en tu casa y sin oficina a la que ir ni horario que cumplir.


MENTIRA.

Obviamente, tenemos oficina, horario y jefe. Tenemos también algo así como vacaciones, días administrativos y licencias médicas, pero no le vayan a decir esto a la Contraloría, porque se enoja y te hace devolver la plata. A la Contraloría le gusta vivir en la fantasía esa de la paloma libre en casa, aunque sabe perfectamente que estamos todos acá, sentaditos en nuestras sillas azules de servicio público, trabajando hasta que nos da tendinitis y cumpliendo un horario imaginario pero que si no cumplimos deja de ser imaginario (o sea, patada en la raja), porque, como todo buen empleado del Estado sabe, esta silla es como el hoyo, la mesa te queda a la altura de las gomas y los codos flotan en el aire cálido del verano, obligando a tus articulaciones a envejecer años por cada página oficio tipeada.

Trabajando para el Estado podrás recrear escenas dignas del Resplandor o de American Horror Story, como cuando los baños de los hombres se salieron y corría el agua con mierda microscópica por el pasillo.Nadie se fue a la casa. Nos aguantamos el meado hasta que nos fuimos y no sólo eso, sino que además fuimos todos a sapear qué pasaba, mientras semi llorábamos-reíamos, instagrameábamos y nuestra Secre balanceaba sus piecitos sobre el agua con caca para no tocarla. Todo olía a caca, pero, en realidad, todos sabemos que los baños de la Administración Pública huelen casi siempre a caca o fluidos corporales y parecen baño de Estadio, con sus artefactos pre II Guerra Mundial y sus cañerías más pequeñas que pene oriental. Anda a tratar de cagar en un baño del Estado sin agarrarte gonorrea. Es difícil.


También puede pasarte que se tomen tu lugar de trabajo y lo más probable es que tu computador funcione bien 3 de 5 días, si tienes suerte. Si se echa a perder la impresora, nadie la reemplazará. Todo tomará mucho tiempo, tiempo medido en Memos, Minutas y Oficios. Incluso para que te compren un lápiz bic, tendrás que rellenar algún formulario. Tenemos formularios para TODO. Para pedir días administrativos. Para viajar por pega. Para informática, malditos súcubos del demonio que en su puta vida han podido arreglar el puto computador del año pre Steve Jobs y que tienen fantásticas soluciones a tus problemas, como REINIZIE EL COMPUTADOR. Sí. Porque la dura que NI CAGANDO se me había ocurrido esta táctica de alta complejidad y justamente para eso solicité la ayuda de "los expertos" en informática. Voy a tirarme por la ventana y vuelvo. Gracias.


En el Estado te bloquean cualquier página que tenga la palabra "desnudo" y otras más, como pene, vagina, testículos. El problema es que, no sé, se me ocurre así rápido, hay reportajes que se llaman "la verdad DESNUDA sobre tal y tal" y que, GENERALMENTE, se relacionan con mi pega, pero no puedo verlos porque están BLOQUEADOS CONCHAMIMADRE y ANDA a pedirle a informática que te desbloquee la weá. Cuatro memos, cinco minutas y diez autorizaciones megamágicas después, te dirán que el sistema se los impide. No podemos ver You Tube. Y ya sé, obvio que puedes perder tu tiempo en YouTube. Pero también puedo perderlo en el Starbucks, y ¿qué van a hacer? ¿AMARRARME A LA SILLA? Nuestra área de documentación NO PUEDE guardar los documentales que se han hecho relativos a la pega. NO PUEDE VERLOS. NO. Porque Youtube está bloqueado y capaz que, CHUCHA, alguien diga pene en alguno o salga un pilucho.


En las oficinas del Estado hay, en general, una habitación que tiene el honor de llamarse "cocina", donde encontrarás un refrigerador lleno de tupperwares con comida, un lavaplatos, una taza por cada compañero y una taza más por los que se fueron y no se las llevaron (seamos honestos, en los otros lugares te dan la puta taza)  y un "hervidor". En estos recintos de alta modernidad, ni se te ocurra prender el hervidor Y el microondas, salvo que quieras hacer saltar todos los fusibles del edificio. Una cosa a la vez, por favor. No le hacemos al multi tasking.


A las oficinas del Estado solo se puede entrar los días de semana y en la semana, no más temprano ni más tarde que tal o cual hora. Si se que quedó algo que necesitas para el lunes, bueno, QUÉ PENA porque no te dejarán entrar.

Como toda administración pública que se precie de tal, el cahuín es de los deportes preferidos, más incluso que pedir memos. Todos vigilamos entre todos lo que todos hacen: a qué hora llegan, a qué hora se van, a qué hora salen a almorzar y cuánto rato se demoran. Seguro hay algunos que tienen calendarios secretos en los que llevan la cuenta de los días libres que se ha tomado cada uno.

Si tienes mala suerte,  tendrás 5 secretarias, de las cuales una es para tu jefe, la otra hace llamados telefónicos y las otras tres NO TIENES IDEA QUÉ HACEN además de crucigramas y juegos online de pool, que, sorprendentemente, NO están bloqueados. Que no te quepa duda: son muy simpáticas, pero sueña con que te formateen o impriman un documento. No están ahí para eso.

Tu primer día en la Administración Pública, no tendrás escritorio. Con suerte te pondrán una mesa en una oficina vacía y te señalarán que "durante este mes" te va a llegar el computador y tu dirección de correo electrónico. Por mientras, vas a sentarte en tu mesita todos los días, sin nada que hacer. Ni siquiera tienes idea qué se supone que debes hacer y cómo. Nadie te explica. Nadie te dice nada.

Cuando trabajas en un sector olvidado y mal querido del Estado, como yo, es posible que lleguen nuevos compañeros sin que nadie sepa. Simplemente, un día los encontrarás sentados en una oficina que apareció de la nada, construida en base a plumavit y astillas al por mayor. Tranquilo. No es un espía.


Veo a mis compañeritos de universidad. Casi todos trabajando en estudios. Y sus estudios tienen unos baños con azulejos marmoleados y suaves,  que, además, huelen muy bien o, simplemente, huelen a neutro y no a caca. Y sus computadores no se demoran 45 minutos en prenderse y sus sillas son ergonómicas. Sus mouse son inalámbricos y algunos computadores tienen también parlantes. Tienen un teléfono en su escritorio, y no uno por oficina. Lo mejor de todo, es que llaman por teléfono a seres misteriosos que también trabajan ahí  y estos seres les llevan café y bebiditas, A LA OFICINA MI SUEÑO DORADO. A algunos hasta les dan almuerzo. ES MÁGICO.

Acá, en cambio, no hay nada, salvo un bidón de agua que agradezco como que fuera Starbucks.

Yo y el Bidón. Tenemos una relación complicada.

Esta semana, como saben, hay cambio de mando. Mi jefe ya se despidió. Se fue. No hay nadie en su oficina. NADIE ( a nadie le importa)

Y no tenemos idea qué va a pasar.

A pesar de todo, no me cambiaría de pega. ¿Por qué?, pensarán ustedes. Porque estoy loca.

POR ESO.