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miércoles, 14 de mayo de 2014

Infantes fallidos


Todo infante consentido ha tenido su buena dosis de mascotas fallidas.

Esas mascotas que no se ajustaron a nuestras para nada inalcanzables expectativas, posiblemente adquiridas gracias a Scooby Doo y Lassie. Esas mascotas por las que rogamos y réqueterogamos a nuestros padres, jurando con ojos brillosos y dirigidos al cielo, que las cuidaríamos SIEMPRE que las limpiaríamos SIEMPRE que las amaríamos SIEMPRE que les daríamos comida SIEMPRE y todo sería mágico y hermoso y sin comas, weá que, obviamente, se extendió hasta la primera vez que nos encontramos con meado de conejo en las manos.



Digo "mascotas fallidas" así, entre comillas y en cursiva y la weá, porque, en realidad, los únicos fallidos éramos nosotros, infantes asesinos agita bolsitas de pececitos y nuestros padres, que en algún momento delirante de la crianza -no los culpo- accedieron a nuestras wevonas súplicas de TENER AHORA YA AHORA AHORA un animalito A QUIEN AMAR HASTA ASFIXIARLO.

Y quiero decir acá, al principio de este recuento, que no hay NADA que deteste más que la tenencia irresponsable de mascotas, pero, ciertamente, no podemos responsabilizar a nuestro ser infantil de su demencia e irresponsabilidad y, así, a modo de mea culpa, las que siguen fueron mis víctimas de infante fallida, por las cuales pido disculpas y me arrepiento:

1-. La Topita. La Topita era una coneja (o?) de prístino cabello blanco y mojones lo suficientemente atractivos para mi asquerosidad infantil, que me hacían perseguirla para recogerlos y guardarlos en cajitas de fósforos.


Pobre Topita, mi mamá me dijo que estaba triste y se había ido para estar con su familia, lo que a mí me pareció un claro indicativo de que yo era bien repenca como madre putativa, porque la Topita, previo a su corta vida conmigo, residía en una jaulita en el Pueblito de los Dominicos.

Como se podrán imaginar, a la pobre coneja se la comió un gato.

2-. La Nicole. La Nicole era una cocker spaniel más weona que la re mierda a quien, con mi inexistente paciencia infantil, no pude enseñarle nada y que, además, me enfurecía con su bajo coeficiente intelectual, sobre todo cuando yo le hacía cariño a través del vidrio y ella se ponía feliz igual (sí, los niños son perversos, que no les hagan creer lo contrario).


Esta historia terminó con un ajuste de cuentas entre la pobre y pava Nicole y la Nadia, la pastor alemán que mi padre rescató de una vida de miseria y que, por celos, casi le sacó una oreja a la pobre cocker. Nicole sobrevivió, pero debimos buscarle una nueva familia.

3-. Los pollitos de mi hermana del medio linda. En estricto rigor, esto no es una mascota. O sea, más o menos, porque, en realidad, es la única mascota que un niño está capacitado para cuidar. Mi hermana del medio linda, en esa época en que era asquerosa y tiraba mocos enormes a la menor provocación, estuvo un largo tiempo con una tos de perro horrible. En su débil mente infantil, por razones que nadie conoce, se forjó la noción de que sus toses liberaban "pollitos", lo que, obvio, quién no, ella creyó que eran pajaritoshijosdegallinas.

Así, durante esos meses, mi hermana se paseaba por la casa con ojos gigantes de soberbia y superioridad moral -yo no tenía ni producía pollitos- aferrada a un tarro de metal, en el cual tosía sus pollitos, los "atrapaba" y los ¿cuidaba?

ASQUEROSA LA WEÁ.



4-. Emperador, Emperatriz y como cuatro nombres más, de los que no me acuerdo, pero igual de chulos. Esta fue la época en que yo y mi hermana del medio linda decidimos tener canarios y catitas, también adquiridos en el Pueblito de los Dominicos, porque jurábamos que les íbamos a poder enseñar a cantar.

Hubo un momento de casi éxito, cuando a una de las Catas le podíamos hacer cariño y ponerla en nuestro hombro (a lo mejor, esto último lo soñé) y nos jurábamos BlancaNieves en el bosque, con los deditos extendidos y los pajaritos posándose en ellos para cantar.


Sin embargo, la gracia se acabó pronto, cuando descubrimos que la mierda de pájaro es más hedionda que la conchamimadre, que el Catito se comió los huevos de la Catita, que los gatos son unos culiados malos que en las noches trataban de desplumar a nuestros pajarracos y, por último, que los pajaritos, a veces, se resfrían y se mueren.

4-. Briancito. Debo aclarar acá que esto ya no es infancia, sino franca y abiertamente, adolescencia, de modo que no puedo siquiera justificar por qué a alguien, en su sano juicio, se le podría ocurrir ponerle BRIANCITO a un conejo.

Este animalito me fue regalado para mi cumpleaños por unos amigos, sin que yo quisiera uno ni nadie me preguntara (Nota aparte: no hagan esto, por favor, salvo que sepan a ciencia cierta y darían un coco-goma por ello, que el regalado quiere un bichín de amor).

Briancito era bastante simpático e inteligente, le gustaba el kuchen de nuez, el plátano y la manzana. Se comió todo el patio interior de mi papito, incluidos los ajíes putamadre y una vez (el conejo, no mi papá, gracias) se picó conmigo y me meó la cara. (para los que quieran saber, sabe a cerveza negra)

Lejos el mejor atributo de Briancito eran las peleas a combos que tenía con Tomás, el perro siútico de mi hermana, en que triunfaba gracias a su certero gancho izquierdo y sus ruidos de combate, que eran algo así como "tucu tucu tucu". (Nadie me cree esta weá. JURO QUE ES VERDAD. LO JURO)


Finalmente, mis padres decidieron separarse por un tiempo, y con el cambio de casa tuve que dejar a Briancito, quien ahora vive en el norte y tiene un harem de conejas (no, esto no es un eufemismo para decir que lo matamos).

5-. Tomás. Tomás no fue MI víctima, sino la de mi hermana del medio linda que quería un perro AHORA AHORA AHORA.

Este curioso Yorkshire Terrier era un hijo de la gran san puta,  que no sólo se meó en mi vestido de fiesta de quince, sino que, además, fue protagonista de variados incidentes como:

- la vez que se zampó los chocolates de las botas de Navidad para luego arrastrar su culo diarreico por las alfombras en un genial bailecito.



- TODAS esas MILES de veces en que se escapaba de la casa a buscar minocas, para llegar exhausto y después de días, cubierto en mojones propios y enredos de pelo, lo me generaba gran placer, porque mi hermana del medio linda tenía que proceder, entonces, a agarrar a la mata de caca, meterle el poto en una bolsa de jumbo y bañarlo.


- Morderme, perro de mierda.

Se lo comió un pitbull asesino. No culpo al Pitbull, porque la pelea la empezó Tomás,  pero lo siento por él.

6-. La Phoebe. El único gato que mi familia ha tenido en su vida. Me lo regaló mi papá, porque yo quería uno AHORA y él, amoroso, partió a la tienda más cara de Santiago, donde pagó CIENTO CINCUENTA LUCAS por un gato, porque, cáchense esta, ESTABA EN OFERTA.

Se supone que la Phoebe tenía una raza rara (eh, no) y odiaba al mundo, por lo que decidió escaparse de los brazos de mi padre en el estacionamiento del mall y meterse debajo de su auto, lo que produjo el hermoso resultado de poner a mi padre de guata en el suelo, transpirando y gritando GATA CONCHATUMADRE WEÓN VEN PA'CÁ, SOY WEÓN OOOOOOH.


Pudo llegar, sin embargo, a mi hogar, donde fue recibida con infinito amor y la rápida comprobación de que los gatos me producen alergia-asma en menos de 1 minuto. Conchamimadre, era el gato más feo que había visto en mi vida. Eran tan, pero tan fea la pobre -después se hermoseó con la edad- que cuando la vi por primera vez, pensé que mi papá me había comprado uno de esos gatos que parecen mano humana.

Igual compartimos casi 10 años juntas, los que incluyeron su primera camada de gatitos -la muy puta se escapó de la casa y volvió preñada y NADIE me dijo que las gatas no sangraban durante el celo, qué sabía yo, maldita irresponsable, que siempre había tenido perros- la ira de mi madre cuando decidió rajar las cortinas nuevas, y los regalos que me dejaba en las noches de verano, o sea, esto:





Lo que daba lugar a esto:


Y una vez, maestra, esto:


Cuando me casé, la Phoebe ya estaba más viejita y se quedó en la casa de mis papás, y luego en la de la Mónica, donde murió a sus 15 añitos.

Eso es todo. Todas mis mascotas fallidas. Actualmente, el Enano tiene un erizo de tierra. Les cuento cuando ésa falle también.

Cuiden a sus bichos!


18 comentarios:

  1. a mi mamá se le ocurrio la brillante idea de darme una tortuga de tierra (ojo que era ilegal y lo sigue siendo), que no se de donde mierda saco cuando yo estaba en primero básico, se llamaba lulú y yo me olvidé de su existencia, a veces amanecia flotando en la piscina y tenia que sacarla con el colador, creo que al final se murió de hambre porque se me olvido darle comida y me acuerdo que la wea estaba muerta y no le queria decir a mi mama, onda la tuve muerta como tres dias. Bueno eso QEPD esa pobre tortuga que en realidad debio haber vivido como 100 años y a mi me duro como un mes con cuea.

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    1. Nooooo, pero si las tortugas son tiernitas!!!!

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  2. yo tuve un pato,o al menos pensé que era pato hasta que lo juntamos con el del vecino y topon pa dentro...de ahí en mas se llamo Daisy.
    la Daisy se cagaba en todo lados, pero se cagaba cagaba...nadie reclamaba mucho, pq igual era como simpática, hasta que mi viejo salió a la terraza una mañana, se resbalo con un montón de caca de pato y se saco la chucha. Cojeo como una semana.
    De ahí paso a tener residencia definitiva donde los vecinos, hasta que según ellos alguien se había robado a la pareja...

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  3. Leí este post casi apenas lo publicaste pero me quedé en blanco y no pude comentar, especialmente por los "pollitos" de la hermana del medio linda ¡Que asco!. ¿No se enoja ella de que cuentes sus asquerosidades infantiles? :D
    Afortunadamente no he tenido mascotas fallidas, al contrario mis "mascotas" (aves de todo tipo) han sido "eternas", por ejemplo, tuve una gallina la "Clara" que me ofrecieron de todo para dejar que la convirtieran en cazuela pero jamás lo permití, y se murió de viejita.
    También tuve caturros (catitas), tórtolas coordilleranas y un canario que ese sí me lo mató un gato :'(
    Ahora me da pena tener pajaritos en jaula, pero tengo una paloma rescatada cuando"guagua" del cementerio porque los papás la iban a matar, es la segunda paloma rescatada y no se quiere ir :D
    Ni gatitos ni perritos he tenido porque la casa es muy chica y yo muy callejera, espero algún día cuando sea abogado y tenga mi propia casa tener un Akita, perros wnes LINDOS o una cosa chica Yorkshire, pero con el de tu hermana me dio susto jajaja.
    Saludos.
    Vivi.

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    1. Los pollitos son bien asquerosos, así que no le pedí permiso a mi hermana.
      Qué la raja tener una gallina!!!!!!
      Los Akitas son lo mejor. Los Yorshire.... guácala!!
      Saludos!

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  4. Ahahaha, yo también he tenido experiencias muy desafortunadas con mis mascotas.
    La primera, fue un hamster que encontramos cuando estaba siendo masticado por un gato afuera de mi ventana. A pesar de lo maltrecho que había quedado, sobrevivió y lo adoptamos. Duró tres meses.
    El segundo, fue un hamster que fui a comprar a un pet store, y la cagá me duró UN DÍA. Y no fue ná de maltrato animal, porque tenía su casita, abrigo y mucha comida. Fui al pet store a cachar que onda y te juro que esta fue la respuesta: Venían defectuosos del criadero, así que le vamos a dar otro de regalo. Y me dieron otra, cual objeto de recambio. Me dieron unA hamster y era la hueona más loca y aventurera del mundo.
    Una vez se escapó y a pesar de que la buscamos por toda la casa, no apareció. HASTA que un día mi mamá se puso a hacer aseo profundo, movió la cocina y ahí estaba, viviendo como ermitaña, sobreviviendo a base de roer madera y comer sobras de comida, supongo.
    No sé cuando murió, son recuerdos perdidos de mi infancia.
    Después tuve un gato, era cachorro cuando me lo regalaron. También duró como tres meses, porque el ridículo se pasaba del balcón a las ventanas de mi depto. POR AFUERA, y un día, puta no sé, calculó mal y se fue pa abajo (vivía en un cuarto piso). Sobrevivió, pero como era de noche, mi mamá se rehusó a ir a buscarlo y yo era muy chica como para ir sola. (Esta historia tiene un final semi-feliz. Al otro día le fui a preguntar al conserje si sabía algo, y me dijo que se lo había llevado a una casa cerca que había donde vivían muchos gatos-es verdad).
    La quinta fue una coneja muy rubia llamada Kendra (en honor a la playmate de Hugh), regalada por un amigo, al igual que Briancito, y era muy simpática. Hacía sonidos de gato enojado cuando le acercaba la escoba, pero era muuuy regalona. También se comió todas las plantas de la casa,-incluyendo los cactus, hueona loca- pero no me meó la cara.
    Mi mamá la regaló como a los dos años-sin mi consentimiento.
    Ahora que soy una adulta muy responsable, tengo un gato muy bello que recogí de la calle, pero todos piensan que lo compré, porque por la chucha que es hermoso.
    Es muy bien portado y amigable, del tipo: Una vez me tocó cuidar una tortuga de tierra, y el hueón lindo se metía a su terrario a dormir CON ELLA.
    A este lo cuido de manera insana como si fuese mi hijo, en compensación a todos los infantes fallidos que tuve cuando chica.

    Saludos, adoro tu blog.
    Crazy Cat Lady

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    1. Qué tiernucho tu gatooo! Me encantan los gatos... si no me dieran alergia infinita tendría unos cuantos!!

      Saludos!

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  5. Jajajaja, gracias nuevamente por tus historias! Me reí a carcajadas, especialmente con el terrier que se comió los chocolates de pascua (pascua=navidad, pascua del conejo=semana santa?), y había una tontera con chocolates, uno por cada día hasta el nacimiento del Señor (?). Ese era, obviamente, el más grande. Y desapareció. Mi madre ya nos estaba aplicando corriente para que confesáramos quién se lo había comido, cuando de pronto mi fox terrier empezó a vomitar chocolate. El había sido el fresco!! Vivió 15 años con nosotros, fue el mejor perro que pude tener. Saludos!

    PS: No, no nos estaban aplicando corriente, pero casi. Mi madre es alemana, así que algo de la SS se le sale siempre jajaja.

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    1. Ajajajajajaaja, pobre perrito!!!
      Qué miedo tu madre!
      SAludos!

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  6. Jajaja debo decir que como hija tuve pocas mascotas, pero como madre soy la peor dueña de mascotas de la vida!!
    Mi hija pequeña de cuatro años ha molestado toda la vida por una mascota, el primero fue un hamster-ardillas mas pequeña y tierna que he visto en la vida, tan tierna que la primera vez que la tome la porquería me mordió y nunca mas en la vida volvi a sacarla de su jaula. rata de mierda estoy segura que se murio porque jamas la volví a tocar.. a mi hija le dije que se escapo y la pobre estuvo todo un año buscandola por todas partes, tan lastimosamente que le volví a comprar otro, pero esta vez fue un hamster normal porque me dijeron que eran los ams tiernos bla bla bla, la cagá de hamster se comió mis pantalones y blusa favoritas y se fue cagando de la casa, lo regalé con jaula y todo y ahí acabo la dinastía de los roedores en mi hogar.. decidí cambiar y me fui a los anfibios, y tuvimos a Toto, la to-tortuga.. dije: "esta es la mía las tortugas viven 100 años, que tan dificil puedes ser??", la cagá vivió un año y derrepente la encontramos flotando en el agua. ahí decidí contarle la verdad a mi hija y decirle cara-raja que se murió de viejita.. lo entendió de lo mejor, ahora la unico que no sabe es que las torugas viven 100 año y posiblemente a mi me la vendieron con 99 años cumplidos porque a las 9 meses se murió! jajajajajajajaj
    en fín desde ese momento decidimos que no mas mascotas, con suerte me puedo cuidar yo y mi hija y ella si que no puede ser fallida jajajajaja

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    1. Paulina, es que nadie puede tener roedores. Me dan un nervio horrendo y además, huelen pésimo.
      Concuerdo contigo en que hijo/a más mascota es para morirse de un ataque. Una cosa a la vez!! Cuando tu enana sea más grande, podrá tener mascotas no fallidas!
      Saludos!

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  7. Grandes Briancito y Phoebe XDDDD y, como siempre, las puteadas de tu padre! Qué manera de cagarme de la risa con esto XD!
    Saludos :3!
    Vicky

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    1. Jajajajajajaaja, Briancito y Phoebe son mis favoritos también.
      Saludos!

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  8. Oooooh cacha que cuando vi a Briancito me pasé el rollo de que le pusiste así por el Backstreet Boy. Y me puse a pensar que obvio que era porque yo le puse Nicolás Carter a un conejo que me regalaron y estaba asumiendo que tú erai igual de perna. Weno, mi conejo se murió al día siguiente. Y lo peor de todo es que no me sentí tan mal porque yo no quería que me regalaran un conejo. Pero horror despertar con un conejito tieso al lado de tu cama.

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    1. Ahahahahaha, noooo. Le puse Briancito por el guitarrista de Queen. Pero no sé qué es más perno, la verdad.
      Saludos! Y qué pena tu conejo!!

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  9. como siempre me reí demasiado, en cuanto a lo de briancito te creo, yo tengo un bicho menor (pekines negrito hermoso), que juega con kururo el cobayo, cuando bicho chico le hincha las bolas a cobayo este también le da ganchos izquierdo un par empujones y hasta escupo creo yo y hace un sonido similar al tucu tucu tucu y esot lo dijo xq entre conejos y cobayos podríamos decir que son una especie de primos

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  10. Excelente! Yo también tuve un buen par de mascotas fallidas, aunque ninguna tan genial como los pollitos de tu hermana del medio linda:
    1- Nuestra primera mascota fue el "Lucas" un cocker, que también era más weón que la cresta (le echábamos la culpa a mi mamá, porque cuando recién llegó, cachorrito, se le cayó del hombro al suelo). Primero le teníamos miedo, así que escapábamos del pobre cachorro, y después nadie lo cuidaba y rompía el jardín, así que mi papá se lo regaló a mi abuelo.
    2.- En cuarto básico una amiga me regaló, sin preguntarme, un conejo, que se llamó "Benito" y que terminó comiéndose la reja y escapándose (al menos, nadie me ha contado una versión distinta de la historia hasta hoy).
    3.- Después vino "Matías", mi segundo conejo que compré en la tienda de mascotas del Alto las Condes, porque eso hacía uno cuando chica, ir a comprar mascotas sin avisarle a tus papás ni nadie. Ese me hicieron soltarlo en un bosque (no me explicaron que eso era derechamente un suicidio para el pobre conejo) porque según ellos, les daba pena verlo encerrado. Lo divertido es que una vez se le infectó una herida, con lo que mi papá trató de convencerme de que lo soltáramos. Me ofreció hasta comprarme un gato, animal que odia con todo su corazón, pero no, lloré tanto que terminó llamando al veterinario, que le cobró como 20.000, que en ese tiempo valían bastante más. Quizás el convencerme de soltarlo fue una venganza tardía.
    4.- Finalmente vino la "Mari", una gata que me regaló otra compañera de colegio (esta vez la pedí yo, pero mis papás no se lo esperaban), ella desapareció un día para no volver... y recién este año me contaron que en verdad no se había escapado, sino que la habían atropellado, y me puse a llorar igual, a pesar de todo el tiempo que había pasado.

    Desde ahí no he vuelto a tener mascota. Muero por un gato, pero mi Marido insiste en que es súper alérgico y los odia; y él quiere un hamster chino. Ya tuvo uno, que se llamaba "origami", pero que se murió de viejo, lo que tuvo a mi marido llorando por días... me hizo hasta enterrarlo en mi jardín.

    Ahora de la que me río es de mi sobrina, que con sus 7 años, es toda una Elvira, y abraza a sus mascotas (pollitos y 2 cuyes, "Ariel" y "Ariel 2") hasta asfixiarlas.

    Saludos!

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