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jueves, 28 de agosto de 2014

Guía caritativa para el nuevo Newyorker


Cuando decidimos venirnos a Nueva York, mil gente se acercó a darme tips, consejos, advertencias, miradas de envidia y órdenes impostergables (ANDA A HOUSTON! (a comer hamburguesas. Mi cuñado)

Ahora que ya llevo un poco más de dos semanas en esta ciudad, creo que fui mal advertida de muchísimas cosas, de algunas, nadie me advirtió y de otras, simple y derechamente, me mintieron con maldad infinita y con el solo propósito de hacerme entrar en pánico.

Como yo soy un alma más generosa que la mierda y segurito me voy a ir al cielo para siempre, hice una lista con todas estas mentiras, para aquellos incautos que vengan a NY alguna vez en su vida, a vivir o a conocer a mis Bichos:

1. "El metro es lo piooooooooor"

Me lo dijeron cientos de veces. Onda, te vas a matar, el metro de NY es MUCHO PEOR que el de Santiago. Y a mí como que no me hacía sentido, porque cómo podía ser que los gringos tuvieran un metro peor que el de nosotros, si tienen mucho más plata y armas nucleares, hasta que me dijeron que en el metro HAY RATONES, que tienen una comunidad clandestina en las estacione no usadas del metro y te escupen ácido y armas bioquímicas desde sus guaridas secretas (a lo mejor, esto último no me lo dijeron tan así).

(Momento de pánico indeleble)



CONCHAMIMADRE. Ratones GIGANTES EN EL METRO. Eso me dijeron. Que estaba lleno de ratones. LLENO. Así que la primera vez que me subí al metro me quería puro matar y colgar de uno de los fierros para afirmarme, pero los sujetos que me dijeron todas estas cosas del metro son muy perversas y se van a ir al infierno, porque:

1. El metro en NY tiene aire acondicionado en TODOS los carros del metro, weá que me parece sumamente hermosa y muchísimo mejor que el sauna que es el metro de Santiago en verano y, a veces, también en invierno.


Qué me importa que las estaciones sean horrendas, los carros TIENEN AIRE ACONDICIONADO.

2. Los ratones del metro existen. Sí. Pero son bellísimos. Vi uno el otro día, y casi me preparaba para rajar hacia el exterior o incendiar la estación completa mientras chillaba como banshee, cuando me percaté de que estos ratones son más lindos que la chucha y no tienen hanta. El ratoncito andaba de lo más amoroso, caminando por los rieles y limpiándose su cabecita suave y olorosa. Este invierno, les tejeré chalecos, para que no pasen frío. Como los de la Cenicienta.



2. Después de la catástrofe nuclear,  Cucarachas y Bedbugs dominarán el mundo

De esta weá sí que nadie me advirtió con suficiente fiereza. NADIE.

Partamos por las cucarachas, que son la weá más asquerosa que he visto en mi vida. Las culiadas son ENORMES, tienen las patas peludas, conchamimadre, caminan como gacelas repelentes y neuróticas y son capaces de sobrevivir años sin comida y después de una catástrofe nuclear, SEGUIRÍAN VIVAS.


Ilustración totalmente a escala.

O SEA.

Si los bicharracos asquerosos estos te daban miedo solo por el hecho de su caparazón crujiente y brillante, imagínate ahora, que sabes que las mierditas sobrevivirán una catástrofe nuclear. SON COMO MARCIANOS VIVIENDO EN LA TIERRA.

Siguiendo con mis para nada paranoicos pensamientos sobre insectos detestables, no puedo dejar de mencionar los infaustos Bedbugs o, en español, Chinches. Pero acá se llaman Bedbugs y son una plaga enorme y me quiero morir.

Estos súcubos de Satán te succionan la sangre durante la noche, y viven en las camas, sillones y grietas de la pared. Los culiados son ENANOS, entonces es muy difícil cachar que tu casa está invadida por estos weones malos, cuestiones todas que aprendí en una para nada exhaustiva búsqueda en internet.

Pero eso no es nada. NO. Los Bedbugs pueden vivir UN año entero sin comida -aka SANGRE humana- (alguien dijo vampiros?) y, obvio, también sobrevivirán una catástrofe nuclear y, por supuesto, casi todos los pesticidas autorizados, lo que significa que si tienes la mala fortuna de que un Bedbug llegue a tu casa y ponga huevos translucientes y vomitivos en TU CAMA, CAGASTE. Cámbiate de casa mejor, porque los weones son como ese cuento de Cortázar, Casa Tomada, y nunca podrás eliminarlos.


Conchamimadre QUÉ ASCOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO.

Estoy segura de que vienen por mí.


3. Size IS everything

Todo el mundo me dijo que iba a engordar viviendo en gringolandia, pero nadie pudo explicarme por qué. Esta pregunta fue definitivamente contestada cuando entré a una panadería y me compré un carrot cake para una persona y me dieron esto:



Sí. Del porte de mi cabeza. Y luego, pedí una hamburguesa "pequeña" y me sirvieron esto:

Y hasta cuando fui a comprar toallas de baño:



¿Estamos tratando de demostrar algo??????? ¿Compensar? ¿Ahh?

4. Alguien dijo frizz?

No sé cómo NADIE me advirtió de lo que es, LEJOS, la weá más terrible de esta ciudad. LA HUMEDAD más el calor infinito. Qué pena si te quieres ver bien, porque salvo que tengas una limosina a tu disposición, la sola caminada al metro después de horas de cuidadosa aplicación de maquillaje y arreglo del cabello te dejará en un estado deplorable, sobre todo si eres como yo y heredaste las hermosas glándulas sudoríparas de tu padre. Esperemos que el aire acondicionado te ayude a recomponerte.



5. We dog NY

Esto es muy hermoso y nadie me dijo. Si hubiera sabido antes, me habría tatuado I LOVE NY en el poto, porque en esta ciudad, AMAMOS a los perros. TODO el mundo ama a los perros, tiene perros o quiere tener perros.

Los perros pueden ir a todas partes. A un restaurante, a tiendas, pueden andar en metro, hay lugares especiales para ellos en los parques y en las plazas y MILES de pet stores HERMOSAS.

Aquí, todos los perros salen a pasear mil veces al día, y andan con collares elegantísimos y sus pelitos limpios, olorosos y peinados hasta estar BRILLANTES. Olvídate de ver a un perro con el pelo sucio o, ni se te ocurra, con un MAL corte de pelo.

NO.

Acá los perros mandan, como debería ser.

6. Skittles para todos

Los gringos comen cosas muy raras y pareciera que les gusta que toda su comida tenga el mismo sabor. Así, por ejemplo, si quieres comprar almendras, vas a tener que revisar la sección de almendras del supermercado con cuidadosa atención, salvo que quieras llevarte a tu casa una weá que dice "Natural Almonds!! Super organic!!" y darte cuenta al probarlas que tus alimentos están cuidadosamente cubiertos de una gruesa capa de jarabe de maíz y azúcar, porque TODO en este país tiene jarabe de maíz y azúcar.

Más encima, las comidas así confeccionadas son MEGA baratas. El solo hecho de tener jarabe de maíz reduce el precio de una comida en varios dólares (me pregunto por qué) lo que genera el perverso incentivo de optar por Skittles para tu colación en vez de un yogurt sin grasa ni azúcar, por el cual luchaste tres horas en el pasillo del supermercado.

Y aunque los Skittles son DELICIOSOS y llenos de mágico sabor, no puedo olvidar la primera vez que los probé. Yo tenía como 6 años y mi hermana del medio linda, como 4. Mi papá venía llegando de un viaje cuando viajar era más chópeti que la mierda y los skittles costaban como 5 lucas en Chile, si es que había. Mi padre, más emocionado que la cresta, nos trajo una bolsa ENORME de skittles, y con mi hermana no lo podíamos creer, la bolsa era brillosa y su contenido salido de una película de Disney: bolitas mágicas de colores.



LA WEÁ HERMOSA.

Nos escapamos al living a comernos los skittles y no podíamos más de emoción, hasta que el primero de ellos hizo contacto con nuestras papilas gustativas, se quebró la capa durita y dio lugar al relleno:


Qué chucha eran estás wevadas perversas, duras por fuera, engañándote para pensar que eran perfectas y blandas y asquerosillas por dentro. No eran chicles. No eran dulces. No eran calugas. Y hay un número LIMITADO de categorías de golosinas que un niño puede sobrellevar con distinción.

Skittles no eran una de esas.

Como no queríamos decirle a mi papá que las weás eran asquerosas y que solo nos gustó la capita crujiente, hicimos lo que todo ser razonable haría en estas circunstancias: nos comimos la capita dura y pegamos el relleno baboseado adentro de los adornos de mi mamá.



Nunca se enteró (hola, mamá, te mando saludos).

Mi punto -sí, hay uno- es que esa sabiduría infantil no debe ser descartada. Skittles para todos es lo mismo que cáncer para todos. OJO.


viernes, 15 de agosto de 2014

Aterrizaje forzoso: The Failure of the God



* In New Yoooooork, there's nothing you can't do, let's hear it for New York, algo algo algo feel brand new, algo-algo inspire you

(Seca)

Me pareció óptimo empezar este post con la canción que mi mente ha decidido es la canción de la ciudad en que estoy, elección que, claramente, está revestida de una GRAN creatividad. Estoy suele pasar. Cuando fui a Puerto Rico, por ejemplo, andaba todo el día cantando:

Pueeeeeerto Rico, you ugly island (era bellísima). Home of the tropical winds. Always the hurricans blowing, always the population growing... la la la la in America, lalallalalalalal in America.

O, en Aruba:

Aruba, Jamaica,  na na na na neica, Aruba, Jamaica.

En fin.

Hemos llegado a NYC, después de un acontecidísimo viaje, porque, aparentemente, mi capacidad para que me pasen weás insólitas ha incrementado exponencialmente en este país.

- Santiago

Todo comenzó en el aeropuerto de Santiago, obvio, con toda la familia reunida, padres, hermanas, suegros, cuñados.

El avión salía a las 19:30 y había que embarcar a las 18:40, pero mi suegro no nos dejaba entrar a policía internacional, asegurando que faltaba MUCHÍSIMO, y yo veía cómo el reloj avanzaba y avanzaba, y más que temer quedarme abajo del avión, temía que no iba a alcanzar a hacer mi rutina de intolerante a la lactosa que no quiere morir en el aire, es decir, pasar por una tienda, comprar comida sin leche y alimentarme con eso en el avión.

Obviamente, la tristeza respecto de nuestra partida hizo que tuviéramos que permanecer a la entrada de policía internacional, hasta que, cuando llegó el momento, hicimos como 3 vueltas de abrazo y se ha roto el dique, que les digo que nunca había visto a tanta gente llorar en su vida.

FUCK.


Hasta mi madre, que es muy lady y no llora nunca en público, sollozaba apasionadamente.

Hasta el Enano, que dos días antes de mi partida había dicho que ni cagando me iba a echar de menos -aaah, el amor no correspondido que sentimos hacia los conchos- lloraba como magdalena.

Para qué decir mi hermana del medio linda. Sus ojos gigantes tornasoles de búho estaban llenos de lágrimas de cocodrilo.

Mi papá se balanceaba en sus patitas hiperlaxas, con las rodillas bloqueadas hacia atrás y las pestañas llenas de miseria líquida.

LA WEÁ TRIISSSSSTEEEEEEEEEEEEEEE.

Mi suegra, por su parte, inundó el aeropuerto completo y nos abrazó 150 veces. PAAAVRE.

Al final, cuando pasamos policía internacional, tuvimos que rajar al avión porque ya estaban embarcando y me quedé sin comida sin leche, pero con muchas lágrimas ajenas en mi ropita.



- Atlanta

Hicimos escala en Atlanta, fucking hell, y tuvimos que bajar todas las maletas, que eran miles porque no fui capaz de dejar mi ropita hermosa. Ya abandonar mis productos de pelo me pareció una pérdida irrecuperable.

Ya el hecho de recoger las maletas parecía lo suficientemente horrendo por sí solo, pero como las cosas malas vienen de a tres, y el ébola nos va a convertir en zombies - si no han leído sobre el brote de ébola en Liberia, Sierra Leona y Guinea, háganlo. Es la materia de la que están hechas mis peores pesadillas-, adivinen quiénes estaban sacando sus maletas al lado mío: Ciudadanos de la ilustre, más poblada y última ciudad del continente africano en que se detectaron casos de ébola, a quienes yo, para nada delirante ni bajo neurosis severa, vi así:



Después de contraer el ébola, pasamos por una filita y nos sobajearon las manos con un papelito, supongo que para constatar que no somos terroristas ni tenemos una bomba escondida. Esta revisión debería haber sido completamente rutinaria pero OBVIAMENTE, a mí me tenía que sonar la puta alarma y zuácate, que todos los guardias se miran y uno dice:

- oh oh. She alarmed-


Y yo como whaaaaaaaaaaat, INOCENTE, INOCENTE!!! Y llega otro y me dice que lo siga, mientras llamaban por alto parlante a DOS mujeres guardias. Nadie me decía ni una weá, pero yo ya estaba segura que me iba preciosa y que iba a ser como Claire Danes en esa película en que la meten a una cárcel en un país con idioma ininteligible, cuyo nombre no recuerdo.

Afortunadamente, después de toquetearme entera, hacerme un scanner completo de cuerpo, revisarme los zapatos, desarmarme el computador y sobajear todo con papelitos científicos detectores de droga, me dejaron libre.

FIIIUUUUU. Obstáculo superado.

- Nueva York

Luego de dejar nuestras maletas en el dpto., salimos a sapear el barrio (Brooklyn). Mi corazón henchido por la hermosura de las calles y el tapiz de pétalos amarillos que cubre gran parte de las veredas, me elevó a un estado musical mágico, y ya me disponía a danzar y cantar THE HIIIIIIIIIIIILLS ARE ALIIIIIIVE, WITH THE SOOOOOOOOUND OF MUUUUUSIC,



cuando una abeja culiada de mala se metió en mi zapato.

SÍ.

Porque el nivel de mala cueva que puedo llegar a tener no es cualquiera. No. Es PERFECTO.

Esta es mi pata (tengo pie plano anterior, no es que me haya quedado deforme. SOY deforme):


Este era mi zapato-chala:


Como pueden ver, hay un espacio pequeño entre mi piecito y la chala.


Pues bien. Ha sido ahí donde se metió la puta abeja:

 y me picó la muy maraca, lo que, por supuesto, generó una gran reacción alérgica localizada y mi pata estuvo cuatro días así:


HERMOSO.

Ahora, cada vez que veo las calles malas amarillas, me escapo. Tan grande es mi miedo.



Por último, ese mismo día, Copa Airlines decidió cambiar sus políticas y no pudieron embarcar a mis Bichitos, los que se demoraron UNA semana más en llegar y me quería puro matar de tristeza y corazón partido.

Puedo soportar revisiones carcelarias, picadas de abeja y reacciones alérgicas, pero tener mis Perrunos Hermosos a tanta distancia, NO. Por suerte, ya llegaron y nos amamos y somos todos muy felices.




- Aviso de utilidad pública: me demoré en este post porque tengo muchas clases, muchas cosas que leer y hoy había una semi prueba. Mi idea es seguir posteando semanalmente. Ojalá lo logre! No me odien. Esto de ser estudiante es mucho más difícil de lo que recordaba.




viernes, 1 de agosto de 2014

Últimos días o la última cena o algo así


No es que me haya olvidado de mi hermoso y querido blog.

No, no, no.

Resulta de que esto de irse con camas y petacas al extranjero es muchísimo más difícil y consumidor de tiempo de lo que creía.

Onda, embala, y ponle diario, y qué ropa vas a llevar, porque MISERIA INFINITA no puedes llevarla toda, weá que me parece una violación seria a mis derechos superficiales de tener mucha ropa y disfrutarla y tener miles de tenidas universitarias.

Más encima, me quedé sin internet, porque tuvimos que devolver el módem y sin computador, porque había que arreglarlo para que soportara las inclemencias de ser un computador universitario.

Además, tuve que ir a todos los doctores del mundo, para que me aseguraran que estoy bien y que en loh Ehtadoh Unidoh no iba a tener que regalar un ojito de mi cara en caso de que mi tiroides y toda las otras enfermedades idiotas con las que he sido bendecida, dejara de funcionar de un zuácate.

Estoy bien, por si aca. Mega sana, no como cuando fui vegetariana estricta por 7 meses y fui al doctor y me dijo que estaba desnutrida. Penosa.

Aproveché también de ir a miles de despedidas-comidas-almuerzos, y todas esas calorías demás se han depositado cuidadosamente en mi poto, lo que me tiene muy mañosa. Pero igual lo comido y lo bailado no me lo quita nadie, o algo así.

Por último, para estar más a tono con esta juventud universitaria que se me viene, me teñí el pelo rojo. O sea, no yo sola, con uno de esos cartoncitosWella. No. Fui a una peluquería hermosa, cuyos dueños son aún más hermosos y, además, no son careros (Ilan -Ilan, por si alguien se anima, en la torre A de las Torres de Tajamar) y me hicieron un corte de lo más chópeti y un freestyle matizado rojo furioso. Soy una adolescente roquera universitaria DE NUEVO.

Es hermoso. Estoy segura de que aparento 22, hipótesis que se comprobó cuando un imberbe señorito, de tan solo 16 añitos, se dirigió a mí en un paradero de micro y me dijo:
- Oyee, y tú sabí qué micro sirve pal Parque Arauco?-

TAQUILLA pooooo. No sólo me trató de TÚ, y no de Ud., sino que además, consideró que una joven alocada como yo OBVIAMENTE sabía qué micro tenía que tomar para ir a taquillar cual pelolaih al Parque Arauco.

HERMOSO.

Todas estas actividades, más la falta de internet, más la falta de computador, me han impedido postear todo lo que me gustaría, sobre todo porque MI VIDA ES UN CAOS, llena de cinta de embalaje, tijeras y cajas weonas, además de mis Bichos que sufren porque les han desarmado el departamento y como no entienden nada, han optado por solucionar el problema tirándose peos todo el rato. Fantástico.

Por último, quería decir que partimos el lunes (denme suerte), el martes llegan los Bichos, y el otro lunes entramos a clases, de modo que el primer post de la próxima semana lo haré desde mi departamento en NUEVA YORK.

BRÍGIDO.

PD: No hay dibujos hoy, los lápices están embalados. Lo siento.