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jueves, 27 de noviembre de 2014

Bienaventurados los que sufren, porque de ellos será el reino de los cielos



El esperanzador título del día de hoy es una gran y vil mentira y me importa un pico si el reino de los cielos va a ser mío o de Tutankamón, el sufrimiento que el Dios ha depositado sobre mi personita es demasiado alto y prefiero no sufrir ni mierda e irme al infierno no más.

¿De qué estoy hablando? Se preguntarán ustedes, queridos lectores, qué mierda de pelacablería se me ha ocurrido ahora, seguro me pegué en la cabezota y me dio una contusión gravísima y estoy delirando.

CASI.

Heme aquí hablando de LAS JAQUECAS.

Conchamimadre, las jaquecas.




La cagó la weá miserable y sin sentido, y, más encima, sin ninguna puta cura porque los doctores no sirven ni pa' callampa seca. NADA, qué weá, con cueva te saben sacar el apéndice, pero cuando se trata de weás realmente importantes y que causan sufrimiento infinito, los culiados no cachan ni una. Piensen solamente en el colon irritable, colitis ulcerosa, úlceras, reflujo gastroesofágico, jaquecas, enfermedad de Crohn, fibromialgia (sí, he visto mucho House y qué) y una serie de otras enfermedades que nos hacen la vida miserable y, sin embargo, NO TIENEN CURA y los doctores no tienen ni pico idea qué hacer con ellas, porque los weones te roban la plata y no sirven para nada (excepto mi gastroenterólogo que es hermoso, pero eso es otra historia).

El Dios, no contento con haberse echado a todos los hijos de los egipcios y haber ahogado al resto en el mar, el muy psicópata y mal culiado inventó, además, las JAQUECAS.

Hay gente que, obvio, fue privilegiada por el Dios arbitrariamente y ni cagando les dio jaquecas ni dolores de cabeza, porque todos sabemos acá del favoritismo del Dios hacia cierta gente, lo que queda comprobado con solo mirar a Cara Delevigne o Benedict Cumberbatch y después, no sé, sapear a Mr. Bean. Los favoritos que nos conciernen hoy viven como en un universo paralelo, no tiene idea del agonizante dolor que puedes tener en la cabezota y los grandes deseos de morir que eso provoca, porque el Dios ni siquiera les ha pegado un chirlo en la nuca a los muy culiados, pero conmigo se fue en la volada de maldad, ensañamiento y premeditación conocida.

Desde que tengo 14 años que sufro de jaquecas. Y ay, AY del aweonao que simpatice conmigo y diga algo como “ooooh, yo también tengo jaquecaz, y cuando me duele mucho, me tomo una azpirina y ze me quita, o con doz paracetamol, y lizto”.

Conchamigrancallampa, si tu weá de dolor de cabeza se te quita con una aspirina es que NO TIENES JAQUECAS, INFELIZ. Las jaquecas no se quitan CON NADA; la única solución es desaparecer de la faz de la tierra hasta que, milagrosamente, decidan curarse y dejarte en paz hasta la próxima.

Y no es que no haya tratado de encontrarles una cura a la weá. NO.

Todo jaquecoso crónico sabe que la esperanza es lo último que se pierde, y que la primera etapa en este triste camino es ir a un buen neurólogo, que como buen neurólogo, te va a llenar de exámenes imbéciles para ver si hay algo anormal en tu cerebro, y uno, penosa realidad, cruza los dedos para que POR FAVOR haya algo malo en tu materia gris, un quistecito, una venita ALGO, LO QUE SEA, que un neurocirujano tan mino como McDreamy te pueda extraer y liberarte así de las jaquecas para siempre.

ILUSOS.



La triste realidad es que después de haberte pasado una hora metida en la caja culiada del scáner, cagada de frío y aguantándote la respiración, el doctor te va a decir que “está todo normal” y te vas a querer azotar la cabeza contra el escritorio, porque cómo chucha puede estar todo normal si sientes que la cabeza se te está partiendo del dolor TODOS LOS PUTOS MESES. ¿Ah?

Aquí viene la parte en que tu neurólogo te va a motivar a llevar “un diario de vida” de tus jaquecas, como si las mierdas no tuvieran ya un rol preponderante en tu vida, para que notes sus patrones y la paja, weá totalmente innecesaria, porque cuando vas al neurólogo ya estás lo suficientemente desesperada como para haber cachado que el hermoso patrón de tus jaquecas es tres días completos una vez al mes MÁTENME, y que has probado todos los putos remedios que existen.

Pero una, esperanzada, llena el puto diario, lo que da lugar a que en la próxima consulta que tengas pase algo así como que anotaste TODO lo que potencialmente te puede dar jaqueca y que, generalmente, es una lista así como:
Comer chocolate
Comer mucho
Comer poco
Tomar
Tener sed
Tener frío
Tener calor
Estar cansada
Dormir mucho
Dormir poco
Llorar
Reírse
Hacer mucho deporte
No hacer deporte
El sol
La lluvia
Los días nublados

O sea, raya para la suma, VIVIR. VIVIR te da jaqueca, la zorra, constrúyete una burbuja y quédate en tu casa con los ojos cerrados pero sin dormir ni muy poco ni mucho, sin comer muy poco ni demasiado, sin tener frío ni calor, sin llorar ni reírte, sin hacer NADA pero no TAN nada que te empiece a doler la callampa de cabeza. 

Solución a las jaquecas. 

El neurólogo te mirará entonces, compasivo, y te dará un plan de cien mil remedios para “prevenir” tus jaquecas, weá que por supuesto no va a funcionar, para finalmente confidenciarte que lo mejor es esperar hasta la menopausia, que seguro ahí sí que ya no te dan más jaquecas, ni te importe que serás una vieja re culiada con bochornos.

COMO EL PICO TU WEÁ.

Más encima, te dará una larga charla amenazante sobre el peligro de abusar de los antijaquecosos, y por la puta,  paracetamol mata el hígado, el ibuprofeno, el riñón, las ergotaminas son adictivas y producen jaquecas de rebote, y ¿qué chucha tomo entonces? ¿ASPIRINA?

Después del estrepitoso fracaso de la medicina tradicional, lo más probable es que explores en la medicina no tradicional, con sus gotitas, wevaditas, imanes, iriólogos y la concha de la lora, que los he hecho todos y cada uno de ellos, en todas sus putas versiones y hasta fui a una bruja que me dijo que me pusiera los calzones al revés y me bañara en miel -y sí, lo hice y qué- y les digo altiro que la weá NO SIRVE NI PICO y no es como que una vez al mes uno pueda desaparecer de la faz de la tierra y quedarse semi inmóvil hasta que te dejes de sentir como si te estuvieran clavando una puta estaca a través de la cabeza.

NO.

¿Qué hacer, entonces? En un momento de desesperación y dolor infinito, decidí ir a urgencia a que me inyectaran alguna weá mágica a la vena y me quitaran el dolor, pero todos sabemos que los doctores son más sádicos que la chucha y no te creen, weón, no te creen que te estás muriendo, y te preguntan con cara de wevas que del 1 al 10 cuánto te duele. Y uno, criada en colegio de monjas y obsesionada con los niños en África, no quiere decir 10, porque piensa en la gente al borde de la muerte, partos sin anestesia, cáncer y otras weás siniestras, entonces se contenta con un 8 o 9, y el doctor culiado escéptico le dice a la puta enfermera que te inyecte, redoble de tambores…

PARACETAMOL MÁS IBUPROFENO.

Le acabas de decir al tarado del doctor que ya has probado eso, que no funcionó, no, pero el imbécil se cree un ser superior y te hace retorcerte de dolor por dos horas más, hasta que vuelve y te pregunta, con la misma cara de tarado, que cómo te sientes ahora, y tú todavía te quieres morir y entonces, ahí recién, te dice que te va a poner algo un poco más fuerte, redoble de tambores…

SÚPER MEGA IBUPROFENO, por LA CHUCHA.

Dos horas después, tu jaqueca sigue igual solo que además estás en una camilla, incómoda, con una mierda puesta en tu vena y la luz blanca de hospital perforándote las córneas, y vuelve el boludo del doctor, que seguro a esta hora es OTRO distinto al que te vio por primera vez, y de nuevo te pregunta y te dice, ya, vamos a tener que ponerte algo más fuerte porque lo otro no ha funcionado NO ME WEÍS, si pudieras, te lanzarías sobre el aweonao y lo ahorcarías porque apenas llegaste le dijiste que no, que ni la aspirina, ni paracetamol, ni ibuprofeno, ni ketaprofeno, ni picomegaubuprofeno, ni migratan, ni migranol, ni ningún puto remedio con ergotaminas-te los conoces todos, te sirvió, pero recién AHORA el culiado te cree y zuácate, que te dan un derivado de la morfina, ese que le dieron a Michael Jackson cuando se murió.

Yo no sé si alguno de ustedes ha tenido esta weá inyectada en sus venas –aparentemente es más adictiva que la mierda- pero en mi vida me había sentido más espiritualmente cerca del gran Michael, la cagó la weona drogada completamente, las lámparas de la clínica se perseguían por los techos, una tras la otra y en silla de ruedas se fue la perla a su casa, pero….



No se me quitó la jaqueca. ¿Me captan? NO SE ME QUITÓ LA PUTA JAQUECA, pero estaba tan pero tan pero tan drogada que dormí los tres días que me duró con o sin Michael Jackson sponsored drugs. Esta fue la primera y penúltima vez que corrí a la urgencia buscando salvación, porque la weá NO sirvió, y mamarme 6 horas de remedios patéticos escalando a los que podrían servir, NO vale la pena si después no te quitan el dolor.

Al final, lo único que funciona es encontrar tu remedio mágico: el mío es un derivado de la morfina de la familia de los triptanes o algo así más papas fritas con mucha sal (sepa moya por qué) para las náuseas y mucha terapia del loquero, pero, aún así, las muy malignas y asquerosas jaquecas están siempre acechándote para atacarte.


En conclusión, estamos hasta el pico y más le vale al Dios que el reino de los cielos sea una weá hermosa, llena de Bichos y amor libre. 

jueves, 20 de noviembre de 2014

Pobrecito, mi papito


Viajar con mi padre es una experiencia religiosa, sentir que resucito si me tocas, besar la boca tuya merece un aleluya, es una experiencia religiosa.

La peor weá que le puede pasar a mi papá, es viajar. Lo odia. Y ya ni siquiera es que lo odie porque caminar siendo obeso mórbido le hace rozar las piernitas hasta el dolor, porque ya no es obeso mórbido. No. Lo odia porque siempre cree que algo MUY malo va a pasar, como perder los pasaportes que cuidadosamente metió en un cierre súper mega secreto de su mochila de viajes del que nunca puta se puede acordar,  lo que lo lleva a estar constantemente al borde del infarto/aneurisma cerebral, con la transpiración corriéndole a chorros por la cabeza, mientras hurguetea en la mochila y nos grita A DÓNDE QUEDARON LAS WEÁS CAGAMOS WEÓN CAGAMOS. Anda a sugerirle que tú te llevas tu proprio pasaporte y capaz que te ahogue en transpiración.




Lamentablemente para él, su corazón henchido de amor por sus mujeres lo ha llevado a invitarnos a varios viajes que, debo decir, todas recordamos con amor infinito, porque por la puta que lo pasamos bien. Mi papá, por su parte, se quería pegar un tiro.

La primera vez fue cuando el Enano no existía, y mi papito decidió llevarnos a Disney. La weá HERMOSA. Hasta mi  mamá andaba con ojos de estrella fugaz, y, para rematar, mi papito nos alojó en el hotel de Mickey conchemimadre, la weá más MÁGICA de la infancia. Hasta un desayuno tuvimos con los monos culiados.

Mi padre, por supuesto, lo pasó como el pico.

En primer lugar, el caballero estaba a cargo de dos weonas chillonas encandiladas con la magia de Disney y de mi hermana del medio linda, que no chillaba pero miraba todo con ojos de búho enorme. Mi mamá se pasó la mayor parte del viaje abrazándose a los postes para que nadie nunca se la llevara de la tierra sagrada de Mickey, mientras mi papá llevaba una cámara para filmar todo momento Kodak y que pesaba como cien kilos, porque como soy más vieja que la chucha, esas eran las únicas cámaras que existían en esos tiempos.

Pobrecito. Transpirado, muerto de hambre, y con la cámara a cuestas, estuvo al borde de la muerte cuando nos subimos al Splash, en que figuraba en el asiento de más atrás, con la cámara apretujada entre sus bracitos regordetes, los pelos pegados de transpiración, enchuchado y cagado de miedo al mismo tiempo y gritando:

GRINGOS CONCHASDESUMADRE, HIJOS DE LA GRAN PUTA WÉON. GRINGOS CULIADOS, NUNCA MÁS VENGO A ESTA WEÁAA. AAAAY, LA CONCHA MI PICO, ME CAGOOOO.

Lo pasó CHÓPETI (O no. De hecho, sospechamos que quedó traumatizado de por vida y las otras veces que hemos ido a Disney solamente se ha subido a los juegos de Blancanieves).

Después, como transpirar en Disney no le pareció un suficiente sacrificio, nos acarreó a Miami y nos llevó al segundo lugar más mágico del mundo: Toys'r'Us, que es, básicamente, el Jumbo del Costanera pero en vez de tallarines, tiene JUGUETES. Juguetes EN TODOS LOS PASILLOS WEÓN. Había como dos pasillos que eran puras Barbies, con mi hermana nos abrazábamos de la emoción y mi mamá danzaba por los pasillos en éxtasis.

Mi papá, en cambio, figuraba con la cámara de cien kilos y el carro de supermercado, agradecido del aire acondicionado y gritando:

YA WEÓN, NO WEVEEN MÁS, QUÉ WEÁ VAN A LLEGAR. LES GUSTA ESTA BARBIE?

Y nosotras: sí, pero es que no podemos decidir entre esta y estas otras cuatro. ¿Cuál te gusta más?

Y mi padre:

NAAAAH, WEÓN, LAS LLEVAMOS TODAS.

Peeeero

METE LA WEÁ AL CARRO, TE DICEN.

Y mi madre, que se ha autoasignado el rol de cuida finanzas en la familia, nos iba sacando Barbies del carro, la muy maraca, pero igual nos compraron como mil, la weá HERMOSA. Y  después, fuimos a otros pasillos, y ahora que somos más grandes vamos a Victoria Secret y hacemos la misma weá, vamos mirando todo con ojos de corazón, y mi papá nos sigue con un canasto rosado y diciendo

LLEVA LA WEÁ, LLÉVALA ESTÁ EN OFERTA, LA RAJA LA WEÁ, NO WEVEEN MÁS.



Y, para más remate dijo la vieja, como después tenemos la gran cagada en el hotel, lleno de ropas que meter en maletas que no existen, mi papá nos grita un día antes de volver a Chile TRAIGAN TODAS LAS WEÁS QUE SE VAN A LLEVAR y dobla todo y ordena todo en un ensamblaje mágico que nos permite llevar 8 maletas en vez de las 100 que habríamos tenido que llevar si él no las hubiera hecho, y después se nos queda una en el aeropuerto de Santiago, porque somos más reweonas que la mierda, y mi papá nos grita LO ENCUENTRO INSÓLITO WEÓN, y se levanta bien temprano al día siguiente para ir a buscarla y transpirar al aeropuerto, y llega a las 9 AM en punto con la maleta perdida y grita Y SIGUEN DUERMIENDO WEÓN, LA CAGARON y se va a transpirar a la cocina con un sandwich de queso, jamón y mantequilla y un té con azúcar.

Ustedes creerán que después de la horrible experiencia de Disney, ya no viajamos nunca más, pero NO. Mi papito nos llevó en varias ocasiones a las más hermosas y paradisíacas playas, y mientras nosotros adquiríamos un tostado fascinante y tomábamos piñas coladas, el pobrecito se quedaba encerrado en la pieza con el aire acondicionado a full y alegando que todos los canales están en inglés y él lo único que sabe decir es Morning, para después arrastrarnos a comer a las 7 de la tarde, cosa de que los días se le hicieran más cortos.

Cuando finalmente se aburrió de todo esto, probablemente porque nos tocaron 10 días nublados en una playa y como él es el dictador de las maletas y se lleva una sola para él, diciendo que su ropa es más grande mientras que nosotras, pobrecitas, tenemos que compartir,  nos recagamos de frío porque NO llevamos chalecos (no cabían, ok?) y nos gritó a todas que éramos MUY RE WEONAS- INSÓLITA LA WEÁ y nos tuvo que comprar chalecos horribles y caros en el resort , decidió hacer un viaje con amigos por el sur de Chile y Argentina, se compró un jeep y unos agarra maletas en el techo y partimos, carajo, parando en todas las ciudades y durmiendo en hoteles que encontrábamos por ahí. Y todo el camino transpiró y gritó:

ESTA WEÁ DE VIAJE, BAJA MALETAS, SUBE MALETAS, BAJA MALETAS, SUBE MALETAS Y DESPUÉS LA WEÁ SIEMPRE IGUAL, PAMPA PAMPA PAMPA,  BAJA MALETA, SUBE MALETA,



porque él era el encargado de subir y bajar las maletas y transpirar, y cuando llegamos de vuelta a Santiago, bajó por última vez las maletas, transpiró y dijo

ES LA MEJOR WEÁ DE VIAJE QUE HE HECHO EN MI VIDA.


Y ahora se compró la casa en Rapel y no piensa en viajar nunca más, excepto cuando venga a transpirar a Nueva York en abril.

POBRECITOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

... Y no es como que no transpire ni grite en Rapel....

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Esas brillantes ideas que nos hacen la vida miserable



Entre las brillantes ideas -de las cuales tengo muchísimas, por si se lo estaban preguntando secretamente- que se me ocurrieron poner en práctica antes de venirme a Nueva York, fue comprarme una caja de lentes de contacto.

Obvio.

Porque qué paja andar con anteojos para todas partes, a veces me arruina el look y se ensucian con baba-mocos de Bichos y las mierdas se empañan cuando tomas café y sopita, y otras consideraciones que me hicieron tener nostalgia respecto de los lentes de contacto y olvidarme totalmente de su maldad intrínseca y del inmenso sufrimiento que le causan a la humanidad.

Para empezar con la miseria,  seré totalmente honesta. Es TOTALMENTE imposible saber cuál es el derecho y cuál es el revés del puto lente. Sí, ya sé, en la tienda te enseñan cuál es cuál, pero la cagó la weá mentirosa y sin sentido, porque te aseguro que cuando tengas la gelatinita de lente en tu dedito, no vas a tener idea cuál chucha es el derecho y ambos lados te van a parecer igualmente curvos.

A esto súmale el desafío de dar vuelta el puto lente si es que llegas a la conclusión de que está al revés sin rajarlo ni que se te caiga por el lavatorio y la mejor solución a la que llegarás es ponerte la wevada en el ojo cómo esté. Si al hacer contacto con la delicada y hermosa membrana de tu globo ocular, la weá duele como que te hubieras inyectado gas mostaza en el cerebro, es que te lo pusiste al revés. Encantador, ¿cierto?



Segundo, suponiendo que ya has llegado a una conclusión sobre cuál lado es cuál -qué pena- viene la parte en que tienes que meterte un dedo en el ojo SIN cerrarlo, weá que atenta contra las leyes más básicas de la naturaleza y el funcionamiento del párpado, que está hecho para dejar intrusos AFUERA y no invitarlos para vivir adentro durante todo un día. Obviamente, el maldito lente solo entrará al tercer intento, lo que te pone en el peligro de que se den alguna de las siguientes situaciones de emergencia:

Alternativa A. El puto lente no entró, sino que sabes con certeza que se cayó y está en algún lugar de tu baño. Dónde chucha, no tienes idea, porque la weá es transparente y enana, así que qué pena, porque acabas de botar no sé cuánta plata a la basura o vas a pasar una hora en cuatro patas buscando el mísero lente.



Alternativa B. Sabes con certeza que el puto lente entró, pero la weá se escondió en algún lugar misterioso de tu ojo, doblándose en infinitas partes puntiagudas, para que nunca más lo puedas encontrar. Y anda a pegarte la cachada de dónde está, conchamimadre, porque vas a tener que meterte los dedos hasta el cerebro para sacarlo y tu ojo quedará hermosamente inyectado en sangre.

Alternativa C. No sabes con certeza ninguna weá. O sea, el lente NO está, pero ni cagando sabes dónde: si en tu ojo, en tu cerebro, en el suelo, se fue por el lavatorio, NO SABES porque este instrumento es una invención del demonio que busca confundirte y arrastrarte a la locura.


Tercero, y para terminar, supón que el lente entró, te lo pusiste por el lado bueno, sabes dónde está y la mierdita está, efectivamente, en tu ojo. Listo, ¿cierto? NO, ingenuos contertulios, porque a veces, aunque hagas todo perfecto, el imbécil de tu lente de contacto te va a traicionar al último momento y en vez de sentir la delicada comodidad de no usar anteojos, vas a sentir como que te metiste un puto elefante peludo en el ojo y la weá duele más que la conchamimadre y te vas a tener que SACAR el lente de contacto y volver a ponértelo o ponerte otro en un ciclo sin fin de ira matutina, dolor, ojos rojos y maquillaje corrido.


En definitiva, hay una importante moraleja detrás de todo esto: siempre recuerda que no se puede confiar en los lentes de contacto. La sola acción de insertarlos en tus ojos es delirante y, además, en cualquier momento, sin ninguna provocación ni aviso previo, tu puto lente va a decidir SALIRSE de tu ojo y chao que lo perdiste, porque el weón malo se va a poner tieso con el aire y quién anda con líquido de lente para todas partes y, además, qué clase de robot alienígena puede ponerse un lente de contacto sin un espejo al frente. ¿Ah? NADIE.

Los anteojos, en cambio, aunque a veces arruinan el look, son totalmente confiables y amorosos, no te perforan la córnea y está más que claro cuál es el revés y cuál es el derecho. Si no me creen, pregúntenle a estos hermosos Bichos:











Esta Bicha Mala decidió que los anteojos le arruinaban el look de murciélago.

Sí. Ya sé. Mueran de amor.



jueves, 6 de noviembre de 2014

Vuelvo a casa, vuelvo compañer@


No vuelvo a Chile.

Pero vuelvo a este blog, o por lo menos esa es la hermosa idea que hay en mi cabecita, mientras escucho esta hermosa canción de Illapu, porque. ustedes ya saben, razones importantes.

Resulta que esta weá del LLM es MUCHÍSIMO más difícil y consume vidas de lo que yo esperaba. Como soy muy penosa y mi loquero me enseñó a ser optimista, yo juraba Y RE JURABA que iba a tener más tiempo libre que la chucha, que iba a recorrer Nueva York y experimentar la vida nocturna, y una gran sarta de wevadas hermosas de las que he hecho..

eh.

NINGUNA.

Oh no. Porque a pesar de que tengo pocas horas de clases, o pocas, en realidad, comparadas con las horas de clases que tenía en derecho, tengo que leer MÍNIMO 100 putas páginas para CADA una de esas clases, y cienmáscienmáscienmáscien son como mil, por lo que, básicamente, me paso toda la semana instalada en el sillón, apretujada por los Bichos, y sí, adivinaron, leyendo.

Leyendo textos hermosos, sí, pero además de esas lecturas hermosas la overachieverspeakingenglish que vive en mí, decidió hacer una pasantía gratuita y consume tiempo en el ICTJ, es decir, en el Centro Internacional de Justicia Transicional. OJO. Esto es como un sueño hecho realidad para mi nerd interior, porque desde que conozco de la existencia de esta organización que he querido trabajar en ella y por la puta la felicidad que me causa andar haciendo memos e investigaciones sicodélicas sobre el tribunal extraordinario para Camboya.

A esto, los invito a sumarle que tengo que escribir un paper bajo la supervisión del profesor más inteligentebrígidosecoJeremyWaldron que he tenido en mi vida. Es como tener que mostrarle un baile nuevo a Justin Timberlake y pedirle que te ponga una nota, me captan? En simple, pal pico de difícil y aterrorizante. Por si fuera poco, he decidido postular al puto doctorado en derecho, porque soy masoquista y ser aficionada al bondage está de lo más in desde 50 sombras de grey. Así que debo encontrar un súper tema para mi postulación al doctorado -Marido ya tiene uno, OF COURSE-  y no, no puede ser la evolución de mis dibujos en este blog.

Por todo esto, he estado mega desaparecida de este blog y es que, simplemente, no me da el tiempo. Puedo escribir, eso se demora poco. De hecho, escribo harto en el blog, solo que después no publico nada porque no he podido hacer ningún mísero dibujo.

Y el otro día, mientras iba transpirada en el metro, me cayó la gran teja: está weá es MI blog. Onda, yo lo hice, y lo inventé. ES DECIR, nadie me obliga a dibujar como weona, me captan? Onda, si no quiero, puedo NO dibujar. O dibujar menos. Porque es MI blog y yo hago las reglas. LA WEÁ HERMOSA.

Y aunque os amo os quiero os adoro y sí,  demás que algunos se van a ir a leer Pepi la Fea o como se llame, como dicen los sabios, yo no soy monedita de oro para caerle bien a todos o, en más chileno, al que no le gusta, que la chupe.

ESO.

Y acá, para no ser mega mala onda, va un solo dibujo

DE AMOR.

Lo que hago cuando no estoy posteando.

Y fotos de mis Bichos.



Acompañando el estudio en el sillón.

Disconforme con la hora a la que nos levantamos a estudiar.

La culpa de que se meó adentro de la casa.