@elfracasodldios



Gánese el cielo, sígame en Twitter. Es gratis!
@elfracasodldios
Y ahora también en Instagram
Instagram

lunes, 16 de noviembre de 2015

Hormonas culiadas (O por qué toda mujer merece un monumento)



Resulta que ser mujer en medio del patriarcado es una mierda, y a continuación podría venir un hermoso (o no) ensayo sobre el feminismo cultural versus el liberal, saquen sus penes de mi vagina. Sin embargo, mi tema de hoy es bastante más pedestre y requiere, gracias al cielo, de muchos menos pies de página y penes, y de muchísima miseria hormonal, es decir, del día a día de lo que significa ser MUJER, ¿me captan? Y por mujer, me refiero en realidad a cualquier individuo que 1) no pueda mear parado, hecho biológico que me parece de una maldad INFINITA o 2) tenga unos ovarios y útero funcionales, vomitando hormonas que NADIE les ha pedido o 3) esté tomando voluntariamente hormonas femeninas, bienvenidx al infierno.


Por muchos años mis amigos y amigas se han reído de que "soy un hombre", frase que utilizan para referirse a mi total incapacidad para emocionarme con guaguas ajenas; mi absoluto desconocimiento de lo que significa estar "sentida" por algo, y mi aparente falta de paciencia con el enrollamiento de quien sea. Yo soy más de que la weá es o no es, te gusta o no te gusta y si no pico, el romance callampero me da vómito, y ya, no me da para más. En realidad, soy (era) como una versión terapeada de mi padre, pero no le digan a nadie y, sí, obviamente, la expresión "ser como un hombre" para implicar todo lo que acabo de decir, sobre todo cuando viene de un hombre, me lanza en un espiral de ira de puño alzado porque, según mi cuñado, yo soy una "femi-nazi" (y a mucha honra), y como buena femi-nazi, me parece que hay que pertenecer a una categoría bastante particular de saco de wea para creer que todas esas características son propias de un hombre y no de una mujer, como si los hombres fueran el más puro espejo de la fría racionalidad, cuando todos sabemos que, en general, los domina el pico.

AHORA BIEN.

Hace un mes que dejé de tomar anticonceptivos después de 10 años en que Yaz y yo tuvimos una relación hermosa; la mejor que alguien puede desear, porque, seamos honestos, el regalo más maravilloso de la ciencia a mi persona han sido los anticonceptivos y lamento cada día de esa bella década en que los di por sentado y no les agradecí con suficiente fervor su maravilloso efecto en mi vida. Perdóname, Yaz, no sabía lo que hacía.



Y ahora en que mi vida gira en torno a una aplicación que me dice cuándo se viene la masacre ruler (porque no, no tendría idea sin la aplicación, ok?) y hormonas que nadie me preguntó si quería, andan haciendo zamba y canuta por mi cuerpecito, me pregunto qué clase de ser defectuoso y maligno diseñó este procedimiento mensual para las féminas.

Como si no tuviéramos suficiente con el machismo imperante, los para nada absurdos estándares de belleza que nos rodean, no poder mear paradas (gracias), tener que cagar un ser humano por tu tierna y tímida vagina (zeguro ez una experienzia maravilloza), y la estúpida idea que tienen muchos hombres de que somos "asquerosas" si no nos depilamos (¿por qué no me shupan el pico?). Acá debería ir un pie de página para todos aquellos hombres que andan en la onda de que la depilación brasilera es lo único aceptable: no sé ustedes, pero yo preferiría mantener mi vida sin procedimientos voluntarios dolorosos y que involucran líquidos hirviendo cerca de mis partes íntimas (sorprendente, verdad?) Si alguna vez YO, por MÍ MISMA, decidiera que andar a la brasilera por la vida es lo que quiero, bueno, allá yo, pero chántenme la moto de andar pidiendo la weá como que fuera un "favorcito", porque no sé que acepción de "favor" tienen ustedes, pero por lo menos yo, cuando pido favores, procuro que no involucren cera hirviendo cerca de genitales ajenos. En resumen, y como he dicho siempre, vayan a depilarse los cocos con cera, y de ahí yo me hago la brasilera. Sigo esperando.

Volviendo al tema principal, encuentro que toda mujer se merece un monumento. Me parece una weá demencial, increíble y prueba irrefutable del coraje profundo de nosotras las mujeres, que en nuestras condiciones hormonales del día y a día, seamos capaces de alcanzar toda clase de objetivos laborales y personales, y que NADIE nos haya dado un reconocimiento por eso es, sencillamente, una ABERRACIÓN.

En volada que si los hombres tuvieran que lidiar con esta mierda, se habrían construido como 7 carreteras en su honor, habrían plantado una bandera con "man power" en la luna, habrían cambiado el horario de trabajo para que estuviese acorde a sus necesidades hormonales, y habrían criminalizado con pena de muerte la pregunta "Ez porque eztáz con la ruler, ¿zierto?" o cualquiera otra de sus variaciones que incluye los términos "ezoz díaz". O, en realidad, no habrían hecho nada de eso porque habrían sido totalmente incapaces de levantarse de la cama y hacer algo útil con su vida en los días de hormonas enloquecidas, weá que, seamos francas, les cuenta un poco incluso así como son.

Simplemente imagínense reuniones de trabajo en que los seres humanos sangrando por sus partes íntimas fuesen los hombres y no las mujeres, y en vez de este estoico panorama usual en que nadie ni se imagina lo que está pasando en nuestros úteros y calzones,



 tendríamos algo así como esto:


No, mentira. En realidad, sería esto:



A  mí se me había olvidado completamente que el mes a mes sin anticonceptivos, es decir "tu ciclo" es una weá como el gran pico, y tuve que consultarle a varias amigas si este sentimiento de muerte inminente era normal (sí, lo era). Porque resulta que ya no tienes pastillitas que te mantengan los niveles hormonales en una hermosa, constante y estable situación. Entonces estas weonas maracas andan haciendo imbecilidades dentro de tu cuerpo, moviéndote las perillas de todas partes y manipulando tus niveles hormonales a niveles completamente demenciales, con el propósito de:

1) Llenarte de espinillas
2) Poder bajarte las hormonas de 1000 a 0 en menos de 24 horas, cosa de que sientas que te estás muriendo y que tu vida ya no tiene sentido.
3) Hacer que te duelan los ovarios en los momentos más inesperados
4) Engañándote haciéndote creer que se te acabó la ruler, para volver al día siguiente con venganza
5) Manteniéndote en un constante estado de alerta porque a) estás sangrando o b) crees que estás sangrando
6) Plantar en tu cerebro la idea de comerte un queque entero, abrazada a tus Bichos, y protegida por un fuerte de frazadas en el sillón de tu casa.

Y, francamente, me parece a mí un insulto desproporcionado tener espinillas a los 30, porque, realmente, ¿cuál es el punto de ser vieja y que se caiga el poto si vas a tener espinillas? NINGUNO.

Además, ¿quién puede funcionar como un ser humano semi-decente en estas condiciones? En serio, ¿quién puede esperar que un individuo sea un trabajador funcional si durante una parte del mes las paredes de su útero se están engrosando CON SANGRE, y la otra parte de ese mes, las paredes de ese mismo útero están saliendo por su vagina, y ES SANGRE?

NADIE.

Excepto nosotras, porque somos mágicas.

El otro día, un día cualquiera (que según mi aplicación resultó coincidir con mi ovulación), me levanté con el alma sollozante porque 1) era domingo; 2) mi vida "ya no tenía sentido" y "el mundo se estaba cayendo a pedazos a mi alrededor" y 3) porque estaba horrible. Y después, herví una taza de agua y la puse a enfriar para hacerme una mierda naturals en el pelo que marqué en Pinterest, y le indiqué a Marido: " no botes esta mierda". Quince minutos después, adivinen, la había botado. Entonces me dio como una ira, pero me controlé porque soy casi perfecta, y herví de nuevo el agua y la puse a enfriar, y le dije a Marido, con mucha calma "Conchademipico te dije que no botarai esta weá, si me la botai de nuevo te voy a matar", a lo que el sujeto en cuestión respondió "ok". Doce minutos después, voy a sapear el vaso de agua, y el muy gran hijo de la san puta me la había botado de nuevo.

En circunstancias normales de mi vida, este episodio habría resultado en algo como "TE VOY A MATAR, hiérveme vo el agua, TE ODIO", peeeeeeeeeeeeero mis circunstancias hormonales del día en cuestión le dieron un giro radical a los acontecimientos y entonces miré a Marido (que más encima estaba jugando Fifa) con los ojos brillantes de lágrimas de INDIGNACIÓN, y le dije:



"LO QUE PASA ES QUE PARA TI, YO SOY COMO AIRE".

Y luego procedí a realizar maniobras pasivo-agresivas en la cocina, es decir, a golpear cajones y aporrear ollas y tazas contra las superficies de los muebles, para preparar mi TERCERA taza del día, mientras Marido contemplaba la pantalla del computador con el control en la mano como si le hubiese pasado un camión por encima.


"LO QUE PASA ES QUE PARA TI, YO SOY COMO AIRE".

¿La dura, hormonas? ¿La dura?

Lo que pasa, Hormonas culiadas, es que PARA USTEDES, YO SOY COMO AIRE.

HIJAS DE PUTA.