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jueves, 20 de octubre de 2016

Crónicas de una madre desquiciada


Han cachado esas mujeres que tienen guagua y se ven de lo más compuestas y totalmente a cargo de la situación? Onda, con rímel en las pestañas, el pelo arreglado y sin ojeras, que parecieran saber EXACTAMENTE qué chucha están haciendo con el crío que les pasaron en el hospital?

Ya.

SORPRESA!

Yo no soy una de esas. Y la verdad, no sé si existen.

En resumen: ser madre es lo más difícil/hermoso/aterrorizante/alucinante/tedioso/sorprendente que he hecho en mi vida, nadie te prepara para lo que significa criar a un enano chupasangre que lo único que hace es cagar, dormir, llorar y comer, y, francamente, son bien fomes, pero tú lo encontrái la weá más tierna del mundo porque hoy día, hace cinco minutos, PARECE que te sonrió, ah  no, y cagaste, las menos cien mil horas de sueño te parecen NADA, hasta 20 minutos después, en que la criatura llora y llora y no sabís por qué, y querís salir arrancando por los pasillos y no volver más porque seguro erís incapaz de hacer esto de nuevo mañana, pero una hora después veís su cabeza redonda y semi pelada por el monitor y te parece que no puede existir una cabeza más linda, si esta guagua despierta de nuevo, me suicido.

El Pequeño y Hermoso Tirano (His Lordship, para los amigos) tiene casi 3 meses, así que, por fin, puedo sentarme a escribir y compartir con ustedes mis crónicas de madre desquiciada.

En primer lugar, el parto. Esto merece post aparte, pero por mientras les digo que mis expectativas eran las siguientes: 

Y la realidad...
Sí, la weá duele, y querís matar a la doctora que te dice "You're in control, you can do this" y tú puro querís salir corriendo, porque llevai 10 meses embarazada, pero cuando te dicen que "ven la cabeza", como que te pegái la cachada de que vai a ser madre y te dan ganas de salir corriendo e ir a esconderte. Ahora. Tampoco duele TANTO, viva la epidural. En el ranking de dolores de mi vida, es el cuarto. Es mucho peor tener jaquecas y las infecciones urinarias, y por sobre todos estos dolores está el de la lactancia materna, que viene a continuación:

Mis expectativas para la lactancia materna, breast is best vs. la REALIDAD.


La weá duele más que la conchamimadre, es el PEOR dolor que he sentido en mi vida, y parí sin anestesia porque se me acabó. Que nadie te engañe diciendo lo contrario y PEOR, que "lo estás haciendo mal y por eso te duele". NO, WEONA, NO ES VERDAD. Después de interrogar a todas las mujeres que conozco, incluyendo mis abuelas, mis tías, mis amigas del colegio, mis amigas de la universidad, mi ginecóloga y una experta en lactancia que pasó por mi pieza durante mi estadía en el hospital, todas dijeron que dolía más que la mierda y que los primeros días lloraban de dolor. Honestamente, no sé por qué esto no se habla más y nos comemos el dolor calladas, porque basta que le preguntís a una mujer y altiro te va a contar lo que lloró, sangró y sufrió, dando papa.

Miento.

 En realidad, sí sé por qué nadie habla de esto: porque en esta cultura machista, cualquier expresión que NO sea de maravilla y amor respecto de la maternidad es castigada. MALA MADRE, te van a decir, EGOÍSTA, o, mi favorita "si no querías pasarlo mal, y hacer sacrificios ¿para qué tuviste guagua?". Por eso, yo le he contado a TODO el mundo que la weá duele más que la concha y que no es la maravilla rosada y algodonosa que te venden.

Eventualmente, deja de doler (salvo casos excepcionales, que van de la mala cueva a que tu guagua se agarra mal), y a unas les duele más, a otras menos, pero un tirano succionando en tus pezones cada tres horas va a causar miseria, esa weá está clara.

Más encima, son todos unos mentirosos o yo soy muy reweona, porque resulta que te dicen que las guaguas comen cada 3 horas, lo que yo interpretaba como "partió a las 2, terminó a las 3, o sea, a las 6 le toca de nuevo". NO. La realidad es que "partió a las 2, terminó a las 3.15 porque se demoran tres años al principio, y conchalalora, es tan chico que dura con cueva dos horas, así que a las 4 de nuevo, porque la weá se cuenta desde que EMPEZÓ". Resígnate a andar en pelota por la vida. En todo caso, no es como que podai aguantar el dolor del roce de la ropa en tus pezones, BREASTISBEST MÁTENME.

Al final, seguí adelante y lo logré, y me gustaría decir acá que lo hice "por el bien de mi hijo" o porque "la lactancia materna es maravillosa", pero lo cierto es que lo hice para comer 500 calorías más al día, NADIE me privará de mi croissant de chocolate, y chao con esta estupidez de sentir culpa por no poder/querer amamantar, haz lo que quieras y AY de la weona que te haga sentir mal por tu elección.

Siguiente vil mentira es el "duerme cuando la guagua duerme", porque duermen poquísimo, lloran muchísimo, y en algún momento tenís que comer, ir al baño y ducharte, todo lo cual toma SIGLOS, especialmente porque un cabezón del porte de una sandía salió por tu vagina, situación que las enfermeras aparentemente creen que se puede solucionar con una botellita tira-agua. Mi plan es mucho mejor:
 Hablando de llorar, bienvenidas las hormonas del postparto. Razones totalmente legítimas por las que he llorado:
1. Porque mis Bichos tienen los ojos muy redondos y brillantes como botones, weá que me causó una tristeza existencial del alma.
2. Porque la cabeza del Pequeño Hermoso Tirano se ve muy chica en la silla del auto (ya no. Ahora la tiene GIGANTE).
3. Porque mis Bichos son "los mejores perros del mundo". Y ni cagando son tan simpáticos ni mejores. Pero igual.

A esto súmale las razones REALES por las que vai a querer llorar, como el estado actual de tus partes más preciadas (ni te las mirís, mejor ni asomarse), la aterrorizante posibilidad de tener que ir al baño en un futuro próximo, las contracciones post parto, tus sangrantes pechugas, porque tenís mucha leche, porque tenís poca leche, porque a lo mejor tu leche es mala, porque probablemente no tenís idea qué estai haciendo, porque el Pequeño y Hermoso Tirano llora y llora en las tardes, y, finalmente, y aún más importante, porque la sociedad, machista por excelencia, ni cagando le asigna el valor suficiente a la heroica tarea de ser MADRES, y entonces pensai en tu abuela, que crió sola a 6 niños sin que el marido alguna puta vez cambiara un pañal, que más encima eran de género, aislada, sin google, y sin que ningún pelotudo valorara su labor, y tenís material para llorar un año.

El siguiente tema que no puede faltar en las crónicas de una madre, es la caca. Habrá mucha caca y no, mentirosos todos, no huele hermoso porque estai dando papa, huele a caca igual. Las situaciones en que te verás enfrentada a la caca son variadas, como pueden apreciar de las siguientes recreaciones:

1. Estás tú, cántandole al Pequeño Hermoso Tirano, 

 ... y de pronto...

2. Estás mudando al Pequeño Hermoso Tirano, y te sentís más competente que la mierda,

... hasta que

3. Estás bañando al Pequeño Hermoso Tirano,

 Y por si acaso, la caca del niño FLOTA, así que ahora tiene caca hasta en las orejas.

Algo de lo que no me advirtieron es el terror profundo que te puede causar tu propio hijo y que los enanos siniestros tienen un sensor interno de  MALDAD, porque a quién no le ha pasado lo siguiente:



Y finalmente, si no has mirado fijamente el monitor de guagua después de acostar al Pequeño Hermoso Tirano, sintiendo pánico indeleble, es que no has sido padre.